Sin duda alguna, una de las carreras con un paisaje más espectacular en el calendario internacional es la de las 100 Millas del Himalaya. La Himalayan 100 Mile Stage Race consta de cinco etapas y se desarrolla en el norte de la India y tiene como horizonte la cordillera del Himalaya. La 20º edición se celebrará del 23 al 30 de Octubre del 2010
El itinerario transcurre por el Sandakphu National Park a lo largo de la frontera entre India y Nepal en la provincia de Darjeeling. Las vistas son sencillamente espectaculares, se pueden ver cuatro países (India, Nepal, Tíbet y Bután) y durante la prueba son visibles cuatro de las cinco montañas más altas del Himalaya, Everest, Lhotse, Makalu y Kanchenjunga.
La Himalayan 100 Mile Stage Race tiene la particularidad de poder realizarse de dos formas distintas, según el perfil deportivo de los inscritos, corriendo (Runners) o andando (Walkers). La distancia total a recorrer en la categoría Runners es de unos 160 kilómetros, unas 100 millas, mientras que en la categoría Walkers es de unos 56 kilómetros o a lo que cada uno desee, ya que hay total flexibilidad.
Aunque es una carrera por etapas ésta no es una carrera en autosuficiencia. Los avituallamientos de la carrera se encuentran cada 5 kilómetros aproximadamente y al final de las etapas la organización se encarga de transportar el material personal de cada participante, con lo que la comodidad y la buena comida son la nota predominante.
En la pasada edición el burgalés Gabriel Santamaría venció sobradamente al imponerse en las cinco etapas de la carrera con un tiempo total de 15:22h. Como nota informativa, el ultimo participante de la categoría "Runner" empleó 40:15h para realizar los 160 kilómetros de la prueba.
20º edició HIMALAYAN 100 MILE STAGE RACE Del 23 al 30 de Octubre 2010
Apertura de inscripciones el 12 de enero del 2010
Más información NO LIMIT: 935403686
Para comenzar el año vamos a correr una ruta muy, muy guapa.
Partimos de Oviedo en coche (Km. 0,00) por la nueva carretera A-63, en dirección a Trubia (Km. 12,00) en donde una vez pasado el puente sobre el río Nalón giramos a la izquierda para tomar la carretera AS-228 que nos lleva a Proaza (Km. 31,00), pasada ésta localidad y a unos 400 m. se inicia en pendiente y a la derecha una estrecha carretera local que va a Bandujo y Sograndio, bifurcandose a unos 1000 mts y ascendiendo por la que sale a mano derecha (al norte) con dirección a Sograndio (Km. 35,00) y de aquí con destino a Linares. Dejamos aparcado el vehículo antes de ésta localidad en los aledaños de un repetidor (Km. 38,00) de TV y/o telefonía. El desnivel desde Proaza (cota 185) al citado repetidor (cota 843) en 7 Km. da una idea de la subida que tiene que realizar el vehículo, pero la belleza de los parajes que se contemplan, lo compensa. Se ve todo el murallón oeste de la Sierra del Aramo, el valle de Trubia, parte de la senda del Oso y de las Xanas y Oviedo.
Seis bravos seis, sin miedo al frío, ni al agua ni a la nieve. Falta el amigo Pin, que últimamente entre trabajo, compromisos "políticos" en Cantabria, y un poco de acojone, no se deja ver.
El tramo que hoy nos va a servir de entrenamiento es el que discurre entre en el denominado Cantu de la Cruz y Alto de Santiago, desviándonos en este lugar para coronar el Pico Caldoveiro, de 1354 mts.
Comenzamos a correr en este punto, por carretera descendiendo unos 400 metros en dirección a Sograndio. A la derecha, unos carteles indicadores nos muestran el camino a seguir. Buen piso de tierra, y a ratos, en las pendientes más fuertes, de hormigón.
Esta pista fué construida en el año 1995 sobre el ancestral Camino Real Estamos sobre el trazado del GR-101.1. Éste discurre por el Camín Real de Teverga, antiquísima vía de comunicación de posible origen romano, que desde el Camín Real de La Mesa a su paso por Cueiro se desvíaba a Oviedo por Vicenturo, Alto de Santiago, La Pata la Mula, Cuellagar, Linares, Tenebreo, y Las Caldas. Hasta finales del siglo XIX este camino fue muy transitado por los lugareños con el intercambio de mercancías entre Castilla y la región, así como el paso de peregrinos con destino a San Salvador de Oviedo. Algunas referencias a este histórico camino son las respuestas para el diccionario de Tomás López : "... los que van de Oviedo a Teverga pasan por dicho Linares, giran por el dicho puerto al Cuebalagar mirando hacia entre mediodia y poniente hasta entrarse en Teverga". D. Gaspar Melchor de Jovellanos recorrió y describió someramente esta ruta en 1792, cuando volvía de León por Teverga. D. Juan Uría inscribe el tramo entre Linares y Marabio como parte de una ruta antigua, quizás romana que desde el Camino de la Mesa conducía a la zona central de la regíon. Pedro Pisa, recoge varias denominaciones de este camino entre lugareños: "Camín francés", "Camino de Teverga" y "Camino de San Andrés".
Aproximadamente a los 2 kilómetros se encuentran numerosas cabañas de piedra caliza gris en el denominado Mortera Candeales.
La pista nos conduce por El Carril hasta la fuente El Furacón. Pasamos por La Muria, Arellanos, Pedregal, El Rañón "... monte Rañón, todo rápido y de una admirable campiña en lo fresco, vistoso y fecundo", A la izquierda, abajo, vemos el valle de Sograndio, minúsculo entre montañas
A la derecha vemos las peñas del Milladoiro y pasados los prados hay una fuerte pendiente que nos lleva a la Portilla el Guamón (cota 1.042 m.).
Iniciando una pequeña bajada hasta un pilón que utiliza como bebedero el ganado e iniciamos una subida bordeando la falda sur del pico Piurices (1.164 m.) hasta una pequeña loma de praderas dando vista al paisaje kárstico al picu Loral (1.284 m.) y Peña Blanca (908 m.).
Bajando hacia el norte y a la izquierda se encuentra Cuallagar,...a escasos metros se encuentra el límite los concejos de Grado, Proaza , y Yermes y Tameza.
Desde ahí bajaremos a ver la totémica Cueva Llagar, hermoso paraje que servía de refugio al ganado.
En la parte superior vemos un corro, antigua construcción de piedra que servía de refugio a los pastores que pasaban largas temporadas en estos puertos al cuidado de las reses
Una vez visitada la cueva y el corro, volvemos a la campera que cruzamos para descender por camino hacia La Campa de San Bartuelo o de Las Forcadas, donde a la derecha vemos otro corro y a la izquierda imaginamos las ruinas de la ermita de San Bartolomé de los Acebos.
A partir de aquí giramos hacia el oeste, al lado de una cabaña. cuya entrada está coronada por dos "Toros de Osborne" de dudoso gusto.
Subimos por Cuandia La Mula por un marcado camino que conserva incluso contrafuertes, hasta la braña de la Barrera con sus tres pequeños lagos, y desde ahí accedemos a la braña de Tambaisna con su espectacular laguna.
Sólo nos queda una pequeña y cómoda subida hasta el Alto de Santiago, límite entre los concejos de Proaza, Teverga y Yernes y Tameza. En los alrededores de este lugar podemos encontrar las ruinas de la capilla de Santiago de la Roza.
La antiguedad de este camino se refrenda con el hecho curioso de que de los cinco grupos de túmulos del concejo de Proaza, cuatro se hayan a lo largo de este camino.
Aquí abandonamos el Camino Real, para tras una corta subida, coronar el Caldoveiro, de 1354 metros
desde donde se divisa una gran panorámica, por un lado: las Ubiñas, Peña Rueda, el Aramo...,por el otro: Porcabezas, cordal de la Mesa, sierra Manteca...., hay cruz de hierro, mojón geodésico y buzón, donde encontramos tarjeta de Eduardo Gutiérrez, que coronó la cumbre el pasado 27 de diciembre.
Tras la obligada foto de cumbre descendemos y retornamos al vehículo por el mismo itinerario..
Todo el mundo sueña con la jubilación perfecta. Un retiro con los tuyos, bolsillos llenos y agendas vacías, cargado de ocio y vacío de responsabilidades. Richard Proenneke (1916-2003) se jubiló a su manera. Con 52 años dejó atrás su pasado para embarcarse en la aventura de su vida y buscar, en esencia, su libertad. Se retiró, en soledad, a un lugar recóndito de Alaska, donde construyó a mano una cabaña y pasó los siguientes 30 años en armonía con su entorno. Asceta de su pasado, la historia le ha convertido en uno de los más famosos eremitas de Norteamérica.
Cabaña de Twin Lakes. Alaska. El hogar de Proenneke desde 1968 a 1998. Fuente
Richard (Dick) vivió solo pero no en vano. No era egoísta; parte de la herencia de su legado consiste en multitud de notas, escritos, fotos y filmaciones que hizo del paraíso de su experiencia. Nos deja una dote ejemplar, paradigma del modelo perfecto de supervivencia y patrón de la jubilación de nuestros sueños.
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Dejando atrás el pasado:
Dick Proenneke nació en Primrose, Iowa. Tenía una vasta familia compuesta por tres hermanas y dos hermanos. Su padre sirvió como militar en la primera guerra mundial y eso llevó pronto a Dick a alistarse en el ejército el día después del bombardeo de Pearl Harbor. Allí aprendió el oficio de carpintero y allí contrajo unas fuertes fiebres reumáticas que le condujeron a cambiar pronto de estilo de vida. Dejando atrás el mundo militar abandonó la armada y sucumbió a los placeres de la ganadería en el estado de Oregón. En su infancia Dick aprendió mecánica y pretecnología de su pasión por motores y motocicletas. Herramientas del conocimiento imprescindibles para su futura aventura.
En 1950 se trasladó a la isla de Shuyak, ya en Alaska, y trabajó en un rancho privado por un corto espacio de tiempo.. Más tarde obtuvo un trabajo en la base naval de Kodiak, como operador de equipo pesado y reparador de maquinaria diésel. Su amor por la naturaleza, presente durante toda su vida, se tradujo en unos primeros escarceos a modo de estudios y controles científicos para la sociedad estatal de vida salvaje y la famosa ‘King Salmon’.
Cabaña de Twin Lakes. Alaska.Estado Actual
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Jubilarse de uno mismo:
En la primavera de 1967 Dick dejó atrás algo más que 35 años de trabajo. Harto de vagar sin rumbo, planes y objetivos por una vida laborar plagada de esfuerzos que no de recompensas, sucumbió a la llamada de la naturaleza.
No fue un plan demasiado meditado. Dick recabó en las inmediaciones de Twin Lake en 1967, víctima del último contrato como operador mecánico. Tras un accidente con maquinaria pesada, el amigo y capitán retirado Carrithers Spike le invitó a descansar y a conocer el inhóspito pero conmovedor paraje que sería, más tarde, su nuevo hogar por más de 30 años.
“[…] me quedé quieto, mirando al corazón de esas montañas y me sentí como un hombre inspirado por un sermón divino que llega de primera mano, que viene del cielo y de los muchos estados de ánimo de esas montañas, tan poderosas […]“. Diario de Richard Proenneke.
Ese mismo verano volvió solo a la zona para buscar el sitio ideal donde construir su leyenda y a cortar la madera suficiente para su nuevo hogar. La dejó lista y amontonada para volver en la primavera de 1968, tras pasar su último invierno en Iowa con su familia y preparando los suministros para su jubilación
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Un nuevo hogar, una nueva vida:
Dick regresó a Twin Lakes el 21 de Mayo de 1968. Regaló su camioneta y pertenencias a su amigo el Capitán Spike y empezó a construir la cabaña solamente con herramientas de mano, sin utilizar clavos, ni percutores ni moto sierras y con los materiales que paría la propia naturaleza. Tardó casi cuatro meses. El tiempo se empezaba a parar.
La cabaña era y es (aún se conserva intacta tras 40 años) un pequeño rectángulo de 12 metros cuadrados (3 x 4), de madera de conífera joven machihembrada, sobre una cama de grava; ventanas holandesas (bisagras de madera), chimenea de piedra y una cubierta a dos aguas forrada con un manto de musgo autóctono a modo de impermeable. Ejercicio impecable y envidiable de cualquier eco-construcción actual. A unos metros de la cabaña construyó una pequeña ‘fresquera’ o almacén elevado, para proteger su despensa y provisiones del alcance de osos y otros animales.
“[…] Habitualmente, demasiados hombres trabajan sobre cada una de las partes de un todo. Hacer un trabajo completo, como éste, me satisface y llena enormemente. “[…] “
Todos los muebles, mesas, sillas, camastro e incluso cubiertos e utensilios de cocina los talló Dick con la paciencia que da el no tener que responder para nadie. El tiempo se estaba, por fin, deteniendo.
Poenneke filmando las aves. Extracto del documental
Con los ahorros de toda una vida laboral había comprado una avioneta J-3 piper Cub con la que explorar nuevos territorios en Alaska. El destino quiso que tras un accidente al regresar por provisiones a Iowa quedara inservible junto con las ganas de Dick de volver a volar, por lo que las labores de intendencia de emergencia se las reservó a su amigo, el Piloto Alsworth Babe.
La vida se paró en Twin Lakes. Dick pasó 20 años documentando y observando el medio (flora y fauna) aportando documentos meteorológicos y científicos valiosísimos para la conservación del medio mientras cultivaba grosellas, amaestraba ardillas, comadrejas y aves; espantaba osos pardos y cazaba venados o hacía de guía ocasional de alguna expedición forestal. Siempre bajo el reflejo de los Lagos:
Twin Lakes. Alaska.Primavera
“[…] Este lago puede cambiar la personalidad en una abrir y cerrar de ojos. Al igual que una mujer, todas las sonrisas del mundo en un minuto y pasar a un berrinche al siguiente […]“
Interesantísimo es el documento gráfico que elaboró Dick. Armado con una cámara Bolex de 16 mm, grabó cientos de metros de película para disfrute personal y legado documental a modo de bitácora costumbrista. En ella nos muestra detalladamente el proceso de construcción artesanal de la cabaña. Él mismo se grababa con un trípode de aluminio haciendo estáticas las tomas en las que aparecía. Años mas tarde, el productor Bob Swerer editó y monto “Alone in the Wilderness” y otras dos películas con las más de 16 horas de negativo coleccionado. Podéis encontrarlas en la web oficial y en otros torrentes de información.
El amor de Dick por la naturaleza, la pasión por la observación, la comprensión del mundo natural que lo rodea, y su dedicación al mantenimiento de sus escasos recursos deben ser una fuente de inspiración. Ese sueño recurrente que nos atormentaba, por utópico, alguien lo hizo en algún momento realidad. Lección de vida y de supervivencia tanto física como emocional.
Dick Proenneke abandonó a regañadientes su cabaña en el invierno de 1999, a la edad de 82 años, cuando ya tenía problemas de movilidad. Su hermano Rymond, lo secuestró literalmente, para salvarlo de una poco probable supervivencia en garantías a -46 grados de temperatura. Murió el 28 de Abril del 2003, después de donar su cabaña a los EEUU, que convirtió el lugar en un Parque Nacional.