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7 nov 2009

MARCO, ETOILE FILANTE

El 8 de septiembre de 2002, un joven francés se calza la tabla de snow para descender el Everest por el corredor Horbein. Es Marco Siffredi, 23 años, residente en Chamonix. Sus trazas se perdieron a los 8.600 metros. El realizador, Bertrand Delapierre, compañero suyo en muchas ascensiones, hace su retrato entre sus palabras e increíbles imágenes de sus “primeras” en Alpes y Andes, cuando Marco, con solo 19 años, ya mostraba su decisión.
Francia 2004
Director: Bertrand Delapierre
Producción: 7DOC. Sevendoc

30 oct 2009

Mount St. Elias

En mayo de 2007, tres montañeros osaron plantearse el ascenso y posterior descenso de la vertical más larga del planeta, el Monte San Elías en Alaska. Una expedición, en la que este trío de aventureros acabó percatándose de que la lucha contra la naturaleza casi siempre termina por convertirse en una lucha contra uno mismo, que incluso hay que perder para acabar haciendo realidad el objetivo final. 

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Mount St. Elias, el documental producido por Red Bull Media House y uno de los platos fuertes del próximo Festival Internacional de Cinema de Muntanya i Aventura de Torelló (Barcelona), aborda el dramático descenso en esquís más largo de la historia (5.489m de desnivel en 25 kms), por delante incluso al del Everest.
La respiración de Axel Naglich, condensada en el gélido aire de la noche, se funde con el haz de luz de su casco, al mismo tiempo que desvela sus miedos, su equipo, y el viaje que queda por delante. Transcurre el mes de mayo en el glaciar Tyndall, donde las temperaturas aún alcanzan los 40º bajo cero. Este contraste nocturno se refleja en el cielo de Alaska, creando un halo alrededor de la silueta del San Elías.
“Un accidente, una caída, y estás muerto”, señala el austriaco, al referirse al descenso esquiando de pendientes que llegan a alcanzar hasta un 65%. Junto al también austriaco Peter Ressmann y al canadiense Jon Johnston, Naglich afronta lo que muchos han tildado de imposible; convertirse en el primero en completar un descenso vertical de 5.489 metros hasta la costa de Alaska, el más largo posible en todo el planeta, superando en más de dos mil metros los 3.483 entre la cima y el campo base del Everest.


Una obsesión hecha película
Debido a su remota localización y a unas condiciones meteorológicas atroces, el San Elías es uno de los grandes desconocidos del montañismo mundial, lejos de los titulares de otras cumbres. Su imponente figura emerge desde el Pacífico, a pesar de las nubes que llegan procedentes del litoral, en múltiples ocasiones intentan oscurecer su magnífica estampa blanca. Coronar su cima es en sí un verdadero test de resistencia. Y plantearse su descenso en esquís, para algunos, una completa locura.
La inspiración para el descenso sobrevino a Naglich, arquitecto de profesión, en el año 2003, cuando sobrevolaba la zona. A partir de entonces, el despiadado San Elías, la cima costera más alta del mundo y una de las áreas más remotas de Alaska, se convirtió en una obsesión para él.
A pesar de las incesantes precipitaciones (las tormentas de nieve pueden prolongarse durante días), de los constantes e instantáneos cambios meteorológicos, y del elevado riesgo de aludes, avalanchas y desprendimientos en un terreno virgen, que obligan a tomarse decisiones en cuestión de segundos que pueden separar la vida de la muerte, Naglich, Ressmann, Johnston y un equipo cinematográfico partieron hacia Alaska en mayo de 2007 convirtiéndose en el primer equipo en iniciar esta expedición después de un trágico precedente, que cinco años atrás se había cobrado dos vidas. Una barrera psicológica más, una dificultad añadida a,
“una decisión seria, considerando las posibles consecuencias. Una vez estás en marcha ya no hay vuelta atrás. Cada paso, cada apoyo, cada giro puede resultar equivocado, y una equivocación eventual puede equivaler a la muerte”.
Desde un punto de vista contemplativo, Mount St. Elias, el primer largometraje del especialista en deportes extremos Gerald Salmina en colaboración con el Red Bull Media House, documenta esta expedición hacia lo desconocido, sostenida por la lucha permanente con la naturaleza y el pulso ante los límites de cada uno.
“La película aborda la relación entre el hombre y la montaña en su forma más extrema y cuestiona por qué el ser humano es capaz de buscar sus límites tan a menudo. Trata además la relación entre el cuerpo y la mente. El retrato emocional sobre la motivación y las habilidades de estos hombres”.
El director y productor George Salamina, contó a sus órdenes con un equipo de especialistas, capaces de captar la cara más negativa e inhumana de la naturaleza, pero a su vez la belleza magnética de un escenario incomparable.
En resumen, 101 minutos de emocionantes estampas de montaña, inéditas hasta ahora, como escenario de una aventura épica que demuestra que la cumbre no siempre es el objetivo final. El documental, que se estrenó el 25 de septiembre, trasciende más allá de los géneros, los límites y la insignificancia del ser humano ante la magnitud de la naturaleza.


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Fuente Nevasport

22 jul 2009

Licencia para matar

"Sé lo que estas pensando, te preguntas si he disparado seis o sólo 5 veces, pero teniendo en cuneta que este es un Magnun del 45, el mejor revólver del mundo, capaz de atravesarte de un disparo, ¿no deberías sentirte afortunado, vago?"
Yo lo flipo con este tío. Aprovecho que el Pisuerga pasa por Valladolid, copio descaradamente una crítica de esta extraña pelicula, atípica por lo menos, y hago mención de un libro que acaba de salir sobre "Clint Eastwood". A propósito, ¿Sabíais que Clint Eastwood puede digerir los pelos de la barba de Chuck Norris? Lélo aquí
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‘Licencia para matar’ (cuarta película como director de Clint Eastwood), es el título, equívoco y tramposo, que recibió en nuestro país ‘The Eiger Sanction’, film que en 1975 hizo que Eastwood se desentendiese profesionalmente de la Universal, debido sobre todo a las campañas de promoción que utilizaban en la productora con las películas producidas por la Malpaso. En principio, era un proyecto para que Eastwood simplemente lo protagonizase (en el origen del proyecto, el actor elegido era Paul Newman), uno de esos films destinados a seguir cultivando su imagen de héroe de acción, que tan buenos resultados económicos le daba.
La película parece una especie de respuesta a la saga británica de James Bond, que en aquellos años era tan popular, una cinta de espías en misiones secretas, enfrentados a agentes dobles, con chicas guapas y mucha acción. Pero ‘Licencia para matar’ escapa un poco al esquema de las cintas de 007, por cuanto las escenas de acción huyen de la espectacularidad típica, haciéndolas lo más realistas posible, algo que en la película de Eastwood se preocuparon de enfatizar.
Eastwood da vida a Jonathan Hemlock, un asesino a sueldo retirado que no quiere saber nada de misiones secretas. Vive dando clases de Historia en la Universidad, y su gran pasión es coleccionar valiosos cuadros, obras maestras de la pintura. Hasta él llega la organización de Dragón, que le encargan, bajo chantaje, un nuevo trabajo, asesinar a un agente que ha matado a uno de los suyos. Hemlock accede, garantizándose su última misión, además de una suculenta cantidad de dinero. El problema es que no conocen la identidad del asesino, sólo que éste se encuentra en un equipo de alpinismo que escalará el peligroso monte Eiger en los alpes suizos (de ahí el título original que traducido sería La sanción del Eiger).
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Eastwood quiso convencer a su amigo Don Siegel de que dirigiese la película, pero éste rehusó la proposición alegando que ya estaba mayor para dirigir una película de la cual una buena parte se rodó prácticamente haciendo alpinismo, por lo que el director de ‘Harry el sucio’ le recomendó a Eastwood que fuese él el director. Después del estreno Siegel confesó que la película no le gustaba destacando sólo el trabajo tras las cámaras de su buen amigo. Lo cierto es que ‘Licencia para matar’ es una película extraña, en casi todos sus aspectos. Desde el tono legido hasta la descripción de personajes, pasando por el propio argumento.
Jonathan Hemlock parece una nueva clase de héroe de film. Un asesino a sueldo retirado, que vive bien gracias a sus anteriores trabajos, y que parece disfrutar dando clases en la Universidad. Precisamente la escena de presentación del mismo inspiró pocos años más tarde otra mucho más famosa con cierto arqueólogo dando clases. Evidentemente me refiero a Indianas Jones, donde Spielberg homenajeó a su admirado Eastwood con una secuencia prácticamente idéntica hasta en planificación, cambiando simplemente un par de detalles: el intento de seducción de una alumna mientras Hemlock (o Jones) dan la clase. Eastwood llega más allá mostrando el rechazo de Hemlock, para mostrarnos a alguien con cierto sentido de la moral, algo chocante si tenemos en cuenta que se ganaba la vida matando gente.
Como personaje en sí, Hemlock no es demasiado atractivo o interesante, y Eastwood lo adapta a su universo particular, mostrándonos una vez más a alguien que está por encima del bien y del mal. A su lado George Kennedy, que ya había trabajado con Eastwood en ‘Un botín de 500.000 dólares’, interpreta a un viejo amigo (Ben Bowman) aficionado a la escalada y cuya relación está algo desaprovechada en el guión, perdiéndose una oportunidad única de hablar sobre la amistad traicionada (Bowman, en un abrupto giro de guión resulta ser el espía que Hemlock busca, y la excusa no es del todo convincente). Sí llama la atención el jefe de la organización, llamado Dragon, interpretado por Thayer David, un misterioso albino que necesita transfusiones de sangre cada dos por tres, y no aguanta la luz del día. Vonetta McGee es el reclamo femenino de toda película de espías, aunque su personaje no tenga demasiada relevancia.
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‘Licencia para matar’ cambia la espectacularidad de las escenas de acción de los films de espionaje por la espectacularidad de varias escenas en las que los personajes practican alpinismo. Dichas escenas no contienen ni un sólo efecto especial, fueron realizadas por el propio Eastwood que vio como la Universal se ponía a rezar pensando que su estrella más taquillera podría salir herida en el rodaje de las mismas. De hecho, un miembro del equipo falleció aplastado por una roca el segundo día de filmación, algo de lo que fue testigo el director y le impresionó fuertemente. La belleza de las escenas de escalada es innegable, Eastwood consigue planos preciosos, tanto en el Eiger como las escenas en Monument Valley, escenario explotado por John Ford en varios westerns, género al que Eastwood pertenece por derecho propio. El problema es que por muy bonitas que sean dichas escenas, el realizador se detiene demasiado en ellas, y el film se resiente en el ritmo.
Con todo ‘Licencia para matar’ gana con el paso del tiempo sobre todo por la sobriedad de su puesta en escena. Como curiosidad se puede observar que la banda sonora corre a cargo del gran John Williams con una melodía en verdad muy acertada, el mismo año que hizo el score por el que ganó su segundo Oscar: ‘Tiburón’, un film que pudo haber protagonizado Eastwood, en el papel que luego hizo Roy Scheider.
Eastwood acabó exhausto del rodaje de la película, por lo que su siguiente trabajo como actor lo encargaría a otro director, Philip Kaufman, para al poco de empezarlo sustituirle y terminar firmando una de sus mejores películas como director: ‘El fuera de la ley’.
Sacado integramente de esta buena página de cine
El autor es un señor llamado Alberto Auín

Ahora el libro:

-Clint Eastwood
Textos de Carlos Aguilar
Cátedra
Colección Signo e imagen/Cineastas nº 75
Rústica, 320 páginas, 11 x 18 cms
PVP: 13'50 €

24 jun 2009

Grito de piedra - Schrei aus Stein-

Título original: Schrei aus Stein
Director: Werner Herzorg
Guión: Hans Ulrich Klenner & Walter Saxer (Historia: Reinhold Messner)
Reparto: Donald Sutherland, Mathilda May, Brad Dourif, Vittorio Mezzogiorno,
Producción :
Alemania-Francia-Canadá
Historia:
Se toma como hilo argumental la polémica conquista del Cerro Torre, para desarrollar esta película de temática completamente montañera. La rivalidad entre dos deportistas, uno especialista en escalada deportiva y otro en alpina, añade miga a la producción.
Como película sólo tiene algún interés para aquellos a los que nos gusta la montaña y/ o la escalada, ya que, para ser sinceros, y desde el punto de vista estrictamente cinéfilo, la podríamos calificar de mala a rabiar.
Para mi más que dudoso gusto, sólo salvaría Vittorio Mezzogiorno, ya que el resto del elenco, incluido Donald Sutherland, dejan mucho que desear: Parecen aficionados es una función de fin de curso.
La forma de contar la historia me parece zafia, atropellada y con elementos fuera de lugar, que no aportan nada y distraen del argumento. Incluso la relación chico - chica es poco creible e infantil.
El resto está lleno de incongruencias: ¿Qué pinta un tío en un campo base de abrigo, corbata y zapatos?, fallos en la continuidad de las escenas -fallos de script-, etc, etc.
Salvo, eso sí, la fotografía de la parte final de la película, por que el resto es ramplón, ramplón.
Bueno, si estas leyendo este blog, es que seguramente eres aficionado a la montaña, así que si cae en tus manos esta película y no tienes nada mejor que hacer, pues ¡¡venga!!.
Crítica ajena:
El documentalista Werner Herzog realiza un excelente trabajo mitad ficción, mitad bibliográfico de la ascensión al Cerro Torre. La Patagonia es un sueño para alpinistas que durante la década de los cincuenta, veían en sus cumbres vírgenes, retos de enorme dificultad. Las cumbres, corredores y glaciares llevan los nombres de aquellos pioneros alpinistas que en muchos casos dejaron sus vidas en aquellas nieves.

El Cerro Torre, tiene una de las mayores incógnitas del alpinismo. Si bien la primera ascensión se le atribuye a la escalada que en 1959 realizaron el italiano Cesare Maestri y el escalador austriaco Toni Egger, no existen pruebas fehacientes de que llegaran a la cumbre. Las pruebas fotográficas, quedaron en la mochila de Egger, que desapareció en el descenso. Y aunque en 1976 se encontró el cuerpo de Egger, la cámara fotográfica, nunca apareció.

Es esta la historia que Herzog usa como pretexto para montar su película. Que si bien está llena de fallos de script, si quedan reflejados ciertos sentimientos y pensamientos de aquellos amantes de los hielos. Considero a “Grito de piedra” como pionera en películas de temática alpina, lejos de otros productos palomiteros que por nada reflejan el mundo alpino. Es por tanto, una película no apta para gente alejada de este mundo. Es más, es una película para montañeros de los de antes: de aquellos con crampones de correas, con polainas hechas de calzas, con piolets de madera, con cuerdas casi tan rígidas como alambres y pesadas como serpientes, con hornillos sin botones y linternas sin LEDS. ¡Qué tiempos aquellos!
Fuente
Secuencia de la película:

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14 jun 2009

Las aventuras de Jeremiah Johnson

Una auténtica peliculaza, al más puro estilo Jack London, mezclando comedia, drama, y un espectacular paisaje en las Montañas Rocosas. Es una película completamente recomendable.
Búsqueda interior.
Antes de que Kevin Costner bailara con lobos, Robert Redford, un hombre del lejano Oeste, hizo lo propio con osos en Las aventuras de Jeremiah Johnson. En efecto, el actor da vida al personaje del título, un hombre que abandona la civilización para vivir en comunión con la naturaleza, viviendo de la vegetación y de los animales que caza. No es tan sencillo, pero por suerte tendrá como maestro a un trampero, que le dará algunas lecciones de gran valor. Él no pretende molestar a nadie, pero como se mueve en la frontera con territorio indio, se va a convertir en sujeto de disputa entre guerreros que pretenden demostrar el valor que poseen a su costa.
Sydney Pollack entregó una fabulosa película, en la que fue la segunda de las siete en que trabajó con su actor fetiche Robert Redford. Antes de rodarse se barajaron varios nombres, entre ellos los de Sam Peckinpah como director, y Clint Eastwood como protagonista. El film contiene no sólo una mensaje de corte ecologista, de amor a la naturaleza, sino que habla del choque de civilizaciones, y de la posible armonía entre las mismas. En el primer apartado, tenemos lo que se ve como una profanación de territorio sagrado indio; en la otra cuestión está la esposa india del protagonista, que le dará un hijo. También se aborda el tema de la soledad, que a larga siempre es mala, el ser humano necesita compañía.
La película se inspira en un auténtico trampero llamado John Johnston, y que recibió apodos tan siniestros como los de "Matador de Cuervos" y "Comedor de Hígados Johnston". La etiqueta le vino de la "peculiar" costumbre de matar indios Cuervo y comerse sus entrañas, como venganza por el asesinato de su esposa. Curiosamente, después de estrenarse el film el cuerpo de Johnston fue trasladado a Wyoming para recibir un nuevo enterramiento, y Robert Redford asistió al acto funerario.



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24 may 2009

Hacia rutas salvajes

Si te gustan las películas que acarician, en las que ves crecer la hierba, intimistas, diferentes, paisajes, soledad, libertad... ¡¡ Esta es tu película !!
 
Cómo empezar la crítica de una película como ‘Hacia rutas salvajes’ (Into the Wild), que me ha dejado completamente fascinado. Podría empezar por decir que las dos horas y media que dura se me pasaron sin darme cuenta, a pesar de ciertos altibajos de la misma. Que la dirección de Sean Penn de los actores es muy buena, les pone la cámara y les deja actuar (soberbios Catherine Keener y Hal Holbrook, este último con una merecida nominación con un papel de 10 minutos). Y que el mismo Sean Penn, también guionista, acierta convirtiendo la película en una “road movie”. Sin embargo, sé que la película no dejará indiferente. A otros muchos les resultará aburrida y un panfleto de ideas utópicas e imágenes hipnóticas, que no ayudan en nada. Pero la historia de ese extraño personaje, Christopher McCandless y su aventura, la misma en la que renunció a todo con tal de vivir una experiencia única, es cuando menos fascinante.
Sin duda alguna esta película no hubiera sido posible si no hubiera ido el nombre de Sean Penn unido a ella. E incluso, quiero creer, que con 20 años menos, el mismo hubiera interpretado al personaje principal. Por eso Sean Penn, es principio y fin en ‘Hacia rutas salvajes’. La ha hecho al margen de taquillas. La ha hecho para contar una experiencia, por disfrute, poniendo la mano y preguntando si te quieres subir al viaje que propone.
Y es una apuesta difícil, porque se conoce el final de la misma y lo complicado es desarrollar toda la historia desde ese punto de partida. De ahí el acierto del planteamiento de una “road movie”, de un viaje iniciático hacia un final trágico.
Aquellos que lo logren y no piensen en ciertos tiempos muertos que frenan el desarrollo de la película, querrán luego pensar en lo visto y plantearse en lo que logró McCandless renunciando a todo (como muestra la cara de felicidad en la fotografía del final de la película, aun sabiendo que va a morir). Con esa defensa de la libertad a decidir qué hacer con tu vida, junto a la de la naturaleza salvaje (la película está rodada en parajes naturales), que es lo que nos quiere mostrar Sean Penn, sin tomar partido (se puede pensar que McCandless fue un estúpido idealista, que no calculó las consecuencias de su viaje a Alaska, ni los fallos que cometió que podrían haberle salvado de la muerte a la que se había encaminado). Muestra la vida del protagonista durante esos dos años de aventura, y que seamos nosotros los que decidamos tomar partido, ante un personaje hipnótico, que atrapa, porque tiene la enorme virtud de saber escuchar, hasta hacerte creer su aventura. Es decir, si entras, acabas atrapado.
En eso ayuda la excelente interpretación de Emile Hirsch, llevado de la mano por un maestro como Sean Penn, tan involucrado en el papel, que uno termina por pensar que él es Christopher McCandless, en una transformación psicológica y física asombrosa, que pone a este actor, del que uno pensaba era pasto de tristes comedias universitarias, en alguien a tener muy en cuenta (me cuesta entender que Viggo Mortensen sí esté nominado, y Emile Hirsch no, por mucho que defienda a Promesas del este).
No puedo negar que me he posicionado claramente a favor de esta película, que demuestra que Sean Penn es un cineasta total que ahora sí hay que tener en cuenta (como apuntaba en ‘El juramento’, pero sin alcanzar la calidad de este trabajo), simplemente porque tiene un material de calidad en el que cree y así lo elabora. Se perdió un futuro gran novelista con McCandless, como así demostró tanto el artículo que escribió Jon Krakauer como la propia novela en la que bebe la película. Por eso estamos ante cine de compromiso. Para pensar. De espaldas a la taquilla. No palomitero. Al que seguramente le sobre metraje, pero que en el fondo es cine necesario y agradecido.
ACTUALIZACIÓN: Parece mentira que me haya olvidado, siendo un fan de Pearl Jam, y por añadidura de Eddie Vedder. La banda sonora es espectacular, con la voz grave de Eddie Vedder dándole un buen peso a la película. Tiene un par de canciones que se te quedan grabadas, pero la Academia de Hollywood no pensaba lo mismo y ha ido a lo tradicional. Una lástima, porque el CD con la banda sonora merece apuntarse para próxima compra (Gracias, Dr. Strangelove).
Fuente


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8 may 2009

La conquista del Cervino


"La conquista del Cervino": Un documental de la BBC de temática montañera.
El título original es "The misfit and the Matterhorn" . Narra la historia de la conquista de la cumbre del Cervino.
Es muy, muy entretenido.

Me permito copiar aquí un poco de historia de esta escalada al Cervino, -Matterhorn en alemán- sacada del foro PSP, y escrita por Alfredo Iñiguez López:

En la sociedad victoriana existían dos aficiones susceptibles de ser comparadas de alguna manera con el deporte actual, a la sazón la caza del zorro y ligeramente por debajo, la caza de tigres y de búfalos, es evidente que estas actividades solo podían ser practicadas o por militares o por la nobleza más rancia y adinerada, coincidiendo en muchas ocasiones ambas cualidades en un mismo individuo. En el año 1858 se funda el Alpine Club, y se da la circunstancia que entre sus miembros, los más numerosos son profesionales, abogados, profesores universitarios, bastantes clérigos e incluso estudiantes; gentelmans como se les definía en la época, unido esto a una gran autoestima propia del periodo victoriano y a la relativa facilidad económica con la que se podía acceder al nuevo “sport”, éste se pone de moda, convirtiéndose de la noche a la mañana en una auténtica obsesión nacional. Tanto es así que tras el desastre acaecido durante el descenso de la primera al Cervino, la propia reina Victoria, encargo a su gobierno la prohibición del alpinismo. Es así, como los alpinistas ingleses comienzan a escalar “Todo lo que se veía” y cito textualmente. Como si de una campaña militar se tratara se sube al Schreckhorn, el Taschorn, el Weisshorn, el Fisserhorn, el Dent Blanc, El Castor, el Gablehorn, el Rothorn , el Liskamm, todos salvo el Matherhorn. Tan solo el extraordinario guía suizo Crhistian Almer, que actuaba en los alpes Berneses con el estilo de un alpinista inglés, igualó en la época aquel empuje casi demencial. En este contexto, un personaje apareció en escena en el año 1860. Edward Whymper que apenas contaba con veinte años de edad. Grabador de profesión conoció los alpes por encargo de su editor, con la misión de dibujar unas escenas alpinas. Quedo impresionado por lo que vio y pronto decidió que le interesaba más aprender a escalar montañas que dibujarlas. Este hombre, de extracción muy humilde, estaba fuera de contexto en el club alpino de tal manera que hasta le achacaban su acento, de clase baja. Es probable que esta circunstancia, acrecentaran su ambición y su arrojo. En Junio de 1865, Whymper regresa a Suiza y en la que casi con seguridad es la campaña más espectacular de la historia de los alpes, efectúa con sus guías; entre otras; las siguientes actividades: El Dent Blanche, el Grand Cournier, los Grand Jorasses, LÁguille Verte, el coll de L´Enne, el Coll de Talleure y el Ruinette. En el espacio de un mes escalaron 30.500 m. y recorrieron unos 600 Km. A este respecto se preguntaba el excelente alpinista Ingles Sthepen Venables: “¿Alguna vez se ha igualado aquello?..... …… ¿Alguien lo ha superado en una campaña de escalada alpina?.........Tenía una especie de lista de la compra con los picos por escalar……….Una especie de confianza ciega” En 1861, viaja a la cara italiana del Cervino en busca de Jean Antoine Carrel, el versalleri, había sido uno delos oficiales que habia luchado por la unificación de Italia.Tambien era cazador, su pasión por escalar quizás partiera de esta circunstancia. Era el único guía que creía firmemente en la accesibilidad del Cervino y se había propuesto hacerlo a toda costa, con o sin clientes. Whimper afirmaba que Carrel era el mejor escalador en roca que había conocido, pero le sacaba de quicio, J Antoine no aceptaba ordenes. En el fondo, era un nacionalista, había luchado por la nación Italiana y en su fuero interno deseaba esa primera para su patria. Siete intentos hizo Whimper por la arista del León, tres de ellos con Carrel, pero nunca sobrepasó los 4200m, siempre quedó a 300 m. por debajo de la anhelada cumbre. Whimper diseñaba su propio material, tal es así que un año le pararon en la aduana porque entre sus inventos llevaba una escalera plegable, los aduaneros dieron por hecho que era un ladrón y solo pudo colarse por el paso fronterizo convenciendo a los funcionarios que era un artista de circo y aquellos materiales, incluida la escalera, eran parte de su número. No eran los únicos que creían en la cumbre el extraordinario alpinista Irlandés, el científico, Jonh Tindall está a punto de alcanzar la cima en 1862. Tambien algunos miembros del Alpine Club estaban al acecho Habiamos dejado a Whimper a finales de julio de 1965, tras su increíble periplo de cuatro semanas, despide a sus guías y se va a Italia en busca de Carrel, este le recibe más esquivo y taciturno de lo habitual. No le dice nada a Whimper, pero ya se había comprometido con un miembro del gobierno italiano Cristino Sella, un buen escalador que acababa de fundar el club alpino italiano……… Afirmaba que si eran capaces de subir la montaña por la cara italiana, se relanzaría la economía de los deprimidos valles italianos y esto convertiría a Carrel en un héroe nacional ………….Toda la fama a Inglaterra Cuatro días después, se despierta el inglés, compuesto y sin novia. El italiano se había largado a la montaña sin él y lo que es más lo había hecho llevándose con él a todos los guías y porteadores del valle…….. Cabreo consiguiente Y ocurre lo inesperado, aparece en escena por el paso de montaña del pequeño Cervino, lord Francis Douglas, en la que era su tercera campaña alpina. Se ponen de acuerdo retoman el paso y se dirigen a Zermatt. Y de nuevo otra circunstancia extraña llegados al hotel Monte Rosa en Zermatt se encuentran con el Reverendo Charles Hudson, escalador de gran prestigio, que acababa de renunciar a una expedición de exploración por el Nilo debido a su interés por el Matterhorn. Los dos ingleses se ponen de acuerdo, pero Hudson impone una condición, tendrían que llevar a su compañero de viaje, el inexperto Douglas Hadow, de 19 años que acababa de escalar el Mont Blanc. Whimper no era partidario de llevarse un novato al Cervino pero Hudson fue inflexible y Whimper accedió………… Parten a la mañana siguiente en compañía de tres guías alpinos, Peter Tauwlander, El viejo. Su hijo Peter, el joven. Y el notabilísimo guía de Chamonix Michel Crozz. El meticuloso Whimper había improvisado una cordada de fortuna, para la carrera más evocada y romántica de la historia del alpinismo. Dejemos que sea Rebuffat quien nos resuma lo acaecido en la hornli Es por eso que son Wymper y Douglas los que desean unirse a la cordada de Hudson, a causa de la presencia en esta del hombre clave, el guía Michel Croz, Wymper escribe dejando ver exactamente lo contrario: "...así pues invitamos a Mr. Hudson a unirse a nosotros". Hudson acepta que las dos cordadas sean una sola, con la condición de que su joven acompañante, Hadow, sea parte de la expedición (tal y como había previsto). "Me pareció conveniente informarme de las ascensiones que había hecho", continúa escribiendo Wymper; Hudson respondió: "Mr. Hadow ha hecho la ascensión del Mont-Blanc en menos tiempo que la mayoría de los demás ascensionistas" Con esta estúpida declaración, hecha sin embargo por un hombre tranquilo, inteligente y que conocía bien la montaña, fue la clave de la catástrofe que sobrevendría dos días más tarde. En efecto, ¿Existía alguna relación entre una ascensión exclusivamente sobre nieve (el Mont-Blanc), y una enteramente sobre roca (el Cervino)? Ninguna. ¿Existía alguna relación entre la archiconocida montaña, ascendida por primera vez 79 años antes, y una escalada por terreno virgen, que ha rechazado todas las tentativas? Ninguna. La declaración hecha por el reverendo, a propósito de Mr. Hadow, para justificar su presencia en la caravana es del todo aberrante, pero que Wymper, con una mente lúcida y precisa, la acepte sin inmutarse... "Mr. Hadow fue admitido sin más preguntas", escribió a continuación. De hecho, Wymper, si quiere ir al Cervino, no tiene elección: ha sido Hudson y no él quien ha contratado a el hombre clave: Michel Croz. En el punto en el que se encuentra la situación, (Carrel, en ese momento, se encontraba ya arista de Lion) Wymper no está dispuesto a dejar pasar ninguna oportunidad, incluso con el riesgo enorme de admitir a un joven sin experiencia previa Gracias a la presencia y a la profesionalidad de Michel Croz, que escala en cabeza, -al menos en este punto Wymper y Hudson no se equivocaron- la larga caravana compuesta de siete personas en una sola cordada alcanza, a la 1 h. 40 min. de la tarde la tan deseada cima. El éxito es total y Wymper puede escribir: "Estuvimos una hora entera en la cima: una hora llena de gloria" El problema es que, de una cima hay que bajar, y que el descenso siempre es más difícil que la subida. Wymper y Hudson, tras ponerse de acuerdo, deciden que Croz descienda el primero, seguido por Hadow; Hudson será el tercero y de esta forma asegurará a Hadow en los pasos más delicados. El cuarto será lord Douglas, y después irán Taugwalder padre, Wymper y Taugwalder hijo. Poco después de abandonar la cima, al comenzar el descenso, Hadow resbala y no consigue ser sujetado por Hudson, el cual, inmediatamente por encima suyo se encarga de asegurarlo; cae sobre Michel Croz que descendía y le desequilibra. Hudson cae, así como lord Douglas, y los cuatro hombres, Croz, Hadow, Hudson y Douglas, caen a toda velocidad por la vertiginosa cara norte. La cuerda se ha roto entre Douglas y Taugwalder padre. A propósito de esta cuerda, se llegará a decir que Taugwalder padre la cortó. Además de ser una ignominiosa mentira, es una estupidez. Hay una diferencia fundamental entre el peso estático que puede sujetar una cuerda, peso que puede ser muy elevado, en cualquier caso muy superior al de 4 incluso 7 personas, y la fuerza de choque dinámica é incomparablemente más fuerte debido a la caída. No se puede excluir, incluso es lógico pensar que si, en lugar de hacer una cordada demasiado pesada de siete alpinistas, como era el caso a petición de Wymper y Douglas, la cordada de Hudson hubiese sido independiente, es decir compuesta de solo tres personas: Croz, Hudson y Hadow, se habrían concentrado más sobre los dos últimos, cada uno más atento en lo que hacía y en lo que hacía el otro. Y sobre todo, el orden de la cordada en el descenso, Croz hubiera sido el último en bajar para asegurar a Hadow, y Hudson se hubiera situado en primer lugar; así se puede pensar que no hubiese habido accidente. Podemos resumir que si una cordada de tres alpinistas es algo normal, no es para nada el caso de una de siete. Wymper y los dos Taugwalder fueron los únicos en sobrevivir; su descenso se produce sin incidentes después de la catástrofe; al día siguiente llegan a Zermatt, donde son recibidos por A. Séller en el hotel. Esta primera ascensión, que hubiera podido humanizar la montaña, va más bien ha aumentar su aureola a causa de su componente trágico. Aunque no le corresponda en absoluto, la culpa recae en Wymper y Douglas por haber querido unir su cordada a la de Hudson, a este último por haber aceptado y constituir de esta manera una caravana demasiado pesada, siete personas entre las que se encontraba un novato. Un accidente de esta magnitud durante una primera ascensión no se había producido nunca, y así los focos de la actualidad se fijaron en la noticia. De hecho se trataba de un interés muy duradero, pues años y años después, é incluso ahora, lo queramos o no, el recuerdo de esta trágica primera ascensión forma parte de la historia del Cervino, y del alpinismo. Por su parte Carrel que había partido dos días antes es ralentizado por una tormenta que en cambio no afecta a la cara Suiza. Siendo como sabéis recibido a pedradas por Whimper y los suyos. Una cima exigente Las dos vías: la vía normal italiana (arista del Lion, (Bastante difícil) y la vía normal suiza (arista del Hörnli, clasificación AD (bastante difícil), atraen a los alpinistas de nivel medio. El escaso porcentaje de éxito por estas vías normales (sólamente llega a la cima entre el 30 y el 40% de los aspirantes a la ascensión por la arista del Lion o por la Arista del Hörnli, ) es debido, principalmente, a las siguientes causas: - insuficiente condición física. La ascensión del Cervino es larga (1200 m de desnivel desde el refugio del Hörnli, 650 m de desnivel desde el refugio Carrel), en terreno difícil (numerosos pasajes equipados con cuerdas fijas sobre las que hay que remolcarse), cuya dificultad se amplifica por la altura. Para conseguir la ascensión, es indispensable poseer una excelente condición física. - insuficiente aclimatación. La cima culmina en 4477 m, lo que requiere una muy buena aclimatación antes de intentar esta ascensión de gran altura. - insuficiente nivel técnico en escalada en roca. La mayor parte de la ascensión se parece a una caminata sobre un sendero aéreo, sin embargo, numerosos pasajes cortos necesitan escaladas de 2º grado (los pocos pasajes de 3er y 4º grado están equipados con cuerdas fijas). - falta de previsión de un día de seguridad que permita hacer frente a un día de mal tiempo y poder tener la posibilidad de postergar la ascensión para intentar efectuarla con buenas condiciones meteorológicas.

Alfredo Iñiguez López

30 abr 2009

TOCANDO EL VACÍO

Voy a abrir una sección de peliculas con temática montañera. Serán películas en las que la montaña, los espacios naturales y la aventura, sea una parte importante del argumento de la misma.
La primera que propongo es un "falso documental" que verdaderamente me impactó la primera vez que la vi: "TOCANDO EL VACÍO"

"Corría el año 1985 cuando Joe Simpson y Simon Yates se lanzaron al asalto de la cara occidental del Siula Grande en los Andes peruanos. Estaban en plena forma, eran jóvenes y buenos escaladores. La cara occidental, además de remota, era traicionera y nadie la había escalado antes. Al cabo de tres días de ascenso sin sobresaltos, Simpson sufrió una caída corta en la que se rompió varios huesos de la pierna. Conscientes de que no podrían rescatarles, decidieron descender juntos. Para conseguirlo, Yates tenía que bajar a Simpson de cien metros en cien metros. Un proceso lento y peligroso para ambos. Sin darse cuenta, Yates hizo pasar a Simpson por encima del borde de una grieta. La pendiente pronunciada se convirtió en pared vertical y ya no tenía donde agarrarse. Convencido de que los dos iban a caer al vacío, Yates decidió cortar la cuerda. Pero Simpson sobrevivió a la caída y consiguió arrastrarse hasta el campamento base. En Touching the Void, Yates y Simpson regresan al Siula Grande por primera vez para contar su historia."
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