7 may. 2009

Sobre el descanso

SergioFernández
Algún día me explayaré sobre las ultramaratones, pero por ahora baste decir que es correr despacito pero muchos kilómetros, en distancias que superan la mítica maratón, los archiconocidos 42,195 km. Me dedico a esto en mis ratos libres desde hace casi una década, porque me apasiona y porque suponen siempre un reto personal, más allá de la faceta deportiva.
Desde que me propusieron escribir en Adventure Life le empecé a dar vueltas a dos cosas: una, qué quería que fuera esta sección; y dos, cómo empezarla. Lo primero lo irás descubriendo con el tiempo, y sobre lo segundo, todos sabemos de la influencia de los dos primeros párrafos de un libro, así que tenía que buscarme un tema atractivo para empezar, con el que me sintiese cómodo e identificado: qué mejor que hablar del descanso.
Borregos como solemos ser, sólo cuando estamos en la sala de espera del fisioterapeuta o en la cola de la farmacia empezamos a valorar lo que implica entrenar duro: músculos, tendones, ligamentos y huesos apurados. Además, casi siempre, nuestra motivación va más rápido que nuestras articulaciones, y más pronto que tarde algo nos dolerá. Seguro, no te equivoques, pegar zapatazos contra el duro suelo es lesivo por definición. No hay método infalible para no lesionarte o que no duela nada, depende desde de tu estado de ánimo hasta de la época del año, de los entrenamientos y del material que lleves. Pero si hay algo en lo que coincidimos los que hacemos muchos kilómetros y tenemos un considerable currículo lesivo es en que hay que descansar mucho, cuanto más mejor. Independientemente de cuánto quieras correr, en velocidad o en distancia, descansar es la mejor forma de recuperar tu cuerpo de los excesos de los entrenamientos, empieza por ahí, de nada vale arrastrarse con molestias, darte doloroso masajes, comprarte unas zapatillas de 150€ cada tres meses o entrenar como un animal, la clave del buen entrenamiento está en descansar, y no hablo sólo del deporte-salud, hablo de intentar bajar marcas, proponerte retos personales importantes o de lo que se te pase por la cabeza.
El secreto está en saber cuándo descansar sin que tu conciencia te diga que estás vagueando. Dicho de otra manera, evolucionar lo posible sin dolor. Y estos difíciles equilibrios se suelen encontrar con el duro método del acierto-error. Posiblemente sólo con pensar si deberías estar descansando en vez de entrenando sea la señal que te debería animar a tomarte un día suave de natación, bici o cualquier otro deporte alternativo al tuyo. Siempre “vuelo” tras una semana suave, es una sensación de reencuentro con mis piernas y mis ilusiones que añoro cuando voy acumulando kilómetros y kilómetros de entrenamientos “basura” que lo único que hacen es agotarme psicológicamente. Aún así, aunque sepas que debes descansar, intentas acabar la semana como te la habías planteado, porque no puedes dejar un entrenamiento a medias, ¿no?Mi segunda clave es distinguir molestia de dolor. ¡Amigo, para eso hay que hacer un master en antiinflamatorios y tendinitis! Además, es algo personal e intransferible. Valga como resumen que con una molestia se puede convivir aunque deberíamos estar alerta y cuidarnos; un dolor debería de ser incompatible con el deporte.Si eres tan cenutrio como para seguir obcecado en acumular más y más cansancio o si sigues pensando que mientras tú descansas el rival estará entrenando para ganarte, seré un poco más tajante: descansar es la parte más importante del entrenamiento y es la única forma de alargar tu vida deportiva.Y si aún no te he convencido tatúate la definición de cenutrio: “Hombre lerdo, zoquete, estúpido”. Incluso yo soy capaz de memorizar tres palabras y me las repito cuando me hago la pregunta “¿debería descansar?”

Sergio Fernández

Adventure Life

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