29 jun. 2012

Turismo de altura, 'sponsors' y muy poco deporte

  • Se cierra uno de los años más trágicos en el techo del mundo
  • Masificación y patrocinio cambian las reglas de juego en las grandes montañas
  • Las ascensiones de mérito deportivo brillan por su ausencia
La imagen pone los pelos de punta. Una larguísima fila, más de cien personas seguidas, uno detrás de otro, siguiendo una línea sobre un campo nevado. Podría pensarse que se trata de una salida dominguera a la sierra de cualquier colectivo. Tal vez quién sabe qué peregrinación o rito sagrado. No es ninguna de esas cosas, aunque podría parecerse. La foto fue tomada un día de buen tiempo a mediados del pasado mes de mayo, en plena temporada de ascensiones en el Himalaya, por encima de 7.000 metros en la ruta normal del Everest.

Los integrantes de esa masa eran aspirantes a pisar la cima del techo del mundo. Subían pastoreados por sus sherpas haciendo todas las trampas posibles al buen hacer alpino. Léase: utilizar cuerdas fijas, enchufarse a una botella de oxígeno (equiparado al doping por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo); dejarse remolcar, literalmente, por sus sherpas que no sólo abren la ruta, acarrean del mismo modo toda su impedimenta incluyendo las botellas de oxígeno que utilizan tales ‘alpinistas’. Tambien robar las tiendas de los campamentos de altura de otros alpinistas cuando estaban vacías y pasar de largo ante quien está en dificultades o, directamente, pide socorro, por agotamiento, heridas o mal de altura.
La imagen refleja en qué se ha convertido el deporte donde mostraron su ética y maestría Edmund Hillary, Reinhold Messner y Walter Bonatti. El alpinismo de alta cota, o himalayismo si se prefiere, ha tomado en estos tiempos turbios senderos marcados por la masificación sin cuento y la presión de patrocinios de empresas ajenas al peculiar mundo de la montaña. Entre unos y otros, el buen hacer alpino ha brillado por su ausencia, salvo honrosas excepciones.

Comunicadores de escaso bagaje alpino, que realizan su peculiar reality show en busca del mejor share de audiencia. Alpinistas de segunda reconvertidos en exitosos empresarios de altura. Aficionados de dudosa integridad deportiva pero forrado bolsillo, que por lograr su fin no les importa emplear cualquier método. Al contrario de lo que se piensa, la alta montaña ya no es un mundo idílico donde prima la camaradería y el sacrificio.
Los avatares de la sociedad actual se han trasladado a la montaña. De manera que lo que sucede en el áspero mundo de la gran ciudad, se ha trasvasado al hipotético universo pristino de las altas cimas. Al contrario de lo que puede suponerse, subir a una montaña no hace mejor a nadie. Todo lo contrario, las miserias y dificultades a las que someten a quien va hasta allí, le hacen más humano, resaltando por tanto más sus virtudes, pero sobre todo, sus defectos.

La presión de los patrocinadores

Hasta hace pocos años, las empresas que patrocinaban a algunos alpinistas pertenecían al mundo de las montañas y sus gestores eran alpinistas. Hoy ya no es así, grandes bancos y corporaciones han visto un filón en la épica alpina. Subvencionan a ciertos alpinistas igual que si se tratara de equipos de fútbol, motos o Formula 1. El problema es que los principios que mueven esos deportes no resultan tan válidos en la alta montaña.

Bajo la presión a las que les someten sus compromisos con los sponsors, en ocasiones van más allá de lo aconsejable, se toman decisiones que bajo otras condiciones jamás se hubieran tomado. A pesar de tanto dinero, el resultado es dudoso cuanto menos. Los ejemplos los tenemos en los alpinistas hoy más conocidos en nuestro país. Aunque han contado con un apoyo económico jamás visto en las montañas, las dos últimas temporadas han regresado a casa de vacío, mientras que otros alpinistas menos apoyados, pero mejor preparados alcanzaron el éxito. Y puede decirse que a pesar de su fracaso, han tenido suerte. Podrían haberse quedado en el camino.


Alfredo Merino
El Mundo 1-Junio-2012
+ Cosas
Gracias a Gonzalo



27 jun. 2012

Cómo desaparece un glaciar


Oír que los glaciares están desapareciendo es una cosa, verlo en imágenes otra.
El glaciar Columbia, situado en Alaska (EEUU), empezó a retroceder en 1980 después de estar estable al menos durante los cien años anteriores. 
Desde ese momento ha perdido 20 kilómetros y vertido 150 kilómetros cúbicos de hielo al océano. 
Este vídeo muestra el proceso de desaparición de una forma perceptible al ojo humano. Ha sido montado con fotografías tomadas durante los últimos siete años por el científico Guillermo Pfeffer de la Universidad de Boulder en Colorado


Este tipo de vídeos ayuda a los investigadores a comprender la dinámica de los glaciares. En los glaciares costeros, a diferencia de los de montaña, el hielo cercano al mar es más delgado y es empujado hacia arriba al flotar en el agua, reduciendo la fricción con el suelo.

Glaciar Columbia, Alaska (EEUU)
La pérdida de hielo en los glaciares y casquetes polares se estima en unas 148 gigatoneladas al año, desde el año 2004 a la actualidad.
Via: nature.com
 Visto en allpe.com

22 jun. 2012

Fuera de la tecnología


La gente que aparece en Off the Grid ha elegido voluntariamente vivir «fuera de las redes de electricidad», alejados de la tecnología, en cercanía con la Madre Tierra, como se suele decir.
El fotógrafo Eric Valli se ha pasado tres años fotografiándolos en diversos rincones de los Estados Unidos, con un resultado es tan bello como asombroso.
Visto en Microsiervos
(Vía Boing Boing.)

19 jun. 2012

Earth Book 2012

Esta iniciativa de WWF (World Wide Fund for Nature) invita a participar a todos los ciudadanos del mundo para que cuenten sus experiencias con la naturaleza, aquello que aprecian y que les gustaría conservar para las generaciones futuras.
 Para ello ha creado la página Earth Book 2012, en la que se puede dejar un texto, una foto o un dibujo.

+ Info: http://www.earthbook2012.org
Via:  www.allpe.com

18 jun. 2012

Cuetos del Trave

La semana pasada, como parte de la preparación del GTP, hicimos la última salida corta cañera. 2000 mts de desnivel en 10 kmts. Poncebos-Bulnes-Amuesa- Cueto Norte del Trave.
No tiene mucho misterio. Con el día nuboso y lluvioso, salimos de Poncebos hacia Bulnes. Subiendo a ritmo, tomamos el "camino antiguo" ya que ni Gonzalo ni Jesús lo conocían. Se sube con más pendiente pero es bastante más corto.
En 30 minutos escasos estábamos en el puente que cruza a Bulnes de Arriba. Y una vez aquí, emprendemos camino a Amuesa. Pasamos por el argayu gigantesco que se produjo hace pocas semanas y comenzamos el ascenso. De momento la lluvia nos respeta.
En lo alto de Amuesa, tira el aire y el frío, aunque el lugar bien merece la pena.
Cuesta del Trave, interminable pradería, que asciende hacia el pico del mismo nombre y es camino hacia Cabrones. Por aquí se nos junta por la derecha el camino que viene de Piedrabellida. Poco a poco, sin pausa, subimos.
A ratos las nubes se dispersan por el fuerte viento, y se deja ver el paisaje que nos rodea, inmenso y hermosso a partes iguales. Hacia el macizo occidental:
y hacia los Albos, con neviza recién caída:
Al pie del Trave, guardamos los palos y comenzamos la subida. A ratos siguiendo los jitos o bien por intuición.Ascendemos con cuidado ya que aunque no existe dificultad, la roca está mojada y resbala bastante.
Entre lluvia, niebla, viento y frío llegamos a la cumbre desprovista de todo ornamento religioso o montañeril, a excepción de un cúmulo de piedras de tamaño notable.
Tras la foto de rigor, iniciamos el descenso con mucho tiento. Arriba la roca mojada y ya abajo, los caminos con barro muy resbaladizo nos hicieron dar algún traspiés e incluso aterrizar con las posaderas en elsuelo.

15 jun. 2012

Khumbu

Khumbu es la región nepalí del Monte Everest (una de las más visitadas de Nepal aunque no es un destino de fácil acceso). Habitada por el amable pueblo sherpa, es el “reino de las altísimas” montañas y de los paisajes sublimes, sumando cuatro de las catorce montañas más altas del planeta y una serie de picos que exceden por mucho los 7.000 metros. Podría decirse que es el mundo habitado “más cerca del cielo”.
Everest
Paul
Khumbu es tierra de monasterios budistas, pueblos con poco contacto con el mundo por miles de años, rutas en la montaña donde el mal de altura asedia a cualquier visitante foráneo, todo en el corazón del Himalaya. En suma, una región donde las alturas van desde los 3.300 hasta los 8.850 y donde es posible encontrar aldeas como Gorashep, a 5.175 m. de altura. De hecho, en Kumbu hay numerosos pueblos dispersos entre los que se destacan Ghat, Khumjung, Khunde, Lukla, Monju, Namche Bazaar (la puerta del Himalaya), Pangboche, Phortse, Tengboche, entre los más frecuentados por viajeros. También en ésta región se encuentra el Campamento base del Everest.

Chris Walker
Recorrer la zona de Khumbu es tarea ardua por su escenografía abrupta. Sin embargo, es un destino deslumbrante a juzgar por cada imagen:

Steve Hicks

Paul

simonsimages

Chris Walker

Steve Hicks

Paul

Paul

Chris Walker

Paul

simonsimages

Paul

Chris Walker

Paul

Rick McCharles

Mahatma4711

Paul

Mahatma4711

McKay Savage

Paul

Paul

Paul

Steve Hicks

Paul

chris walker

Paul
La mejor época para visitar Khumbu es entre marzo y mediados de mayo, y desde septiembre a finales de noviembre cuando el clima es más estable y el paisaje se muestra en todo su esplendor, (aunque el trekking es posible durante todo el año). Siendo una región tan aislada y con un paisaje complicado, casi no hay carreteras, por lo que la mayoría de rutas de montaña se realizan a pie.
Más información sobre Khumbu en Wikitravel
Copiado de 101 Lugares increibles

13 jun. 2012

La frontera más alta de la Tierra

Que el Everest “está en Nepal” es una creencia tan común como errónea. El Monte Everest, el más alto del planeta, se encuentra dividido por la frontera entre China y Nepal exactamente por su cima. El Himalaya es la frontera natural entre Nepal y China, y desde 1961 también la administrativa. Desde el Everest la frontera discurre por la ladera hasta el Collado Sur, el último campo base antes de la cima del pico más alto del mundo, y también pasa por la cima del Lhotse, cuarta montaña más alta del planeta, situada junto al propio Everest. Desde allí va de cima en cima hasta las dos triples fronteras con la India. Pero, ¿desde cuándo se sabe que el Everest es el pico más alto del mundo? ¿Y desde cuándo es la frontera más alta del planeta?
El Monte Everest (fuente), conocido localmente como सगरमाथा o Sagarmāthā en nepalí y ཇོ་མོ་གླང་མ, o Chomolungma en tibetano. Saber esto antes de la existencia de la Wikipedia era harto complicado. Y por eso el Everest se llama así: el tipo que le puso el nombre no pudo preguntarle a los tibetanos o nepalís; aquellos reinos estaban vetados a los extranjeros y, a diferencia de casi todos los demás ochomiles de la zona, no se le conoce con su nombre local.
El nombre del Everest se debe a George Everest, el responsable de topografía de la India entre 1830 y 1843, y uno de los directores del mayor proyecto cartográfico y topográfico del siglo XIX; el Gran Proyecto de Topografía Trigonométrica o Great Trigonometric Survey. Este estudio fue el encargado de llevar a cabo la demarcación del descomunal territorio de la India Británica, que abarcaba de Pakistán a Bangladés, y que acabaría incluyendo también Birmania. También lograron otros hitos de la topografía como la medición de una sección de arco de un paralelo o de la anomalía geodésica (en pocas palabras, la influencia gravitatoria de las montañas). Pero como suele pasar son recordados por una misión secundaria del proyecto: la identificación y medición del pico más alto del planeta.

Sir George Everest (fuente)
El Great Trigonometric Survey estaba planteado como un proyecto de cinco años. Al final se alargó un poco, y duró algo más de seis… décadas. Empezó en 1802 y 55 años después fue transferido de la Compañía de las Indias Orientales a la Corona Británica. El reino de Nepal, vedado entonces para los extranjeros, no dio permiso a los británicos para entrar en su territorio, por lo que las mediciones se tuvieron que realizar desde 250 kilómetros de distancia del Himalaya, en el Terai. Para las mediciones se usaron descomunales teodolitos de media tonelada de peso (que necesitaban doce hombres para ser transportados).
Uno de los teodolitos usados en la medición del Everest
Las observaciones duraron décadas. El primer candidato a pico más alto del mundo fue el Dhaulagiri, con 8.167 metros, que en 1808 desbancó al hasta entonces considerado rey de los montes, el Nanda Devi. Tres décadas después, y tras muchas mediciones y cálculos, se identificó al Kanchenjunga como la montaña más alta. En 1847, sin embargo, el sucesor de George Everest, llamado Andrew Waugh (que fue quien le dio nombre al Everest), se percató de que a más de doscientos kilómetros de distancia había un pico más alto. Tras cinco años más de mediciones en 1852 se consideró al entonces conocido como Pico XV como el monte más alto del planeta. Cuatro años después, tras múltiples verificaciones, se anunció al mundo la circunstancia. La altitud oficial del Everest (que sólo se llamó así en occidente a partir de 1865 y con la oposición de Sir George) fue determinada en 29.002 pies, o 8.839,8 metros. En realidad las mediciones daban 29 mil pies exactos, pero se le añadieron dos pies sobre la marcha para que no pareciera un redondeo. Mediciones posteriores en el siglo XX elevaron la altura a los 8.848 metros, aunque esa cifra sigue estando disputada.
La pregunta es, ¿cuándo se convirtió el Everest en la frontera más alta de la Tierra? Bien. Nos remontaremos al siglo XVIII, cuando bajo el dominio de los Gurkha se configuró el territorio del actual Nepal. Evidentemente el control sobre las regiones más altas del Himalaya era sencillamente inviable, por lo que la frontera administrativa tenía poca importancia ante lo masivo de la frontera natural. Y así estuvo la cosa un par de siglos. De hecho, cuando Tenzing Norgay y Edmund Hillary alcanzaron la cima del Everest en 1953, la frontera entre el Tíbet (entonces recién anexionado por China) y Nepal no estaba delimitada. Fue en 1961 cuando se firmó el tratado fronterizo en Pekín. Hubo cierta discusión porque China quería quedarse el Everest alegando que no existía un nombre nepalí para la montaña y sí uno chino, y por tanto la tradiciòn dicta que es chino, algo que fue contestado por los nepalíes con el nombre de Sagarmāthā, que un historiador nepalí le había puesto a la montaña en 1938. Finalmente se decidió trazar la frontera exactamente en la cima, dejando la cara norte para China y la Sur para Nepal. Sin embargo, el ascenso al Everest por la cara norte es extremadamente complicado y casi todos los ascensos a la cima se han realizado desde Nepal. De ahí que se suela considerar al Everest como nepalí y no como binacional.

El Everest, el Collado Sur y el Lhosé, en Google Maps (clic para ampliar). Nótese la frontera entre China y Nepal uniendo las cimas.
La frontera discurre de cima en cima a lo largo del Himalaya. El Collado Sur, la última parte de la ascensión, se encuentra exactamente en la frontera, que alcanza también al Lhotsé, el quinto pico más alto del mundo. En el último tramo de la ascensión al Everest se encuentra una cresta muy estrecha de unos 500 metros de largo considerada el punto más peligroso de todo el camino:
En la última parte de la ascensión al Everest], hay un paso de unos 500 metros que todos los escaladores suben sin cuerdas. La razón es que la caída es tan vertical que si cayeras y estuvieras atado a alguien lo arrastrarías contigo (…) Siempre existe el riesgo de caerte a uno de los lados. Si te caes a la izquierda, caerás 2.438 metros hacia Nepal. Si te caes a la derecha, caerás 3.658 metros hacia el Tíbet… Así que probablemente es mejor caer en el Tíbet, porque vivirás un poco más
Así pues, la frontera va de cima en cima. Además del Everest y el Lhotsé, otras diez cumbres forman parte de la frontera sino-nepalí, entre ellas el Makalu y el Cho Oyu, quinta y sexta montañas más altas del mundo (dato chorra: de los catorce ochomiles que existen, nueve son fronterizos, incluidos los seis primeros). La frontera entre China y Nepal por el este termina donde coincide con el territorio indio en el Pico Jonsong, que con sus 7.462 metros de altura es el trifinium o triple frontera más alto del mundo. En total la frontera china y nepalí mide 1.235 kilómetros, a lo largo de los cuales apenas hay 79 hitos fronterizos (sube tú a ocho mil metros a poner una piedra de cien kilos si tienes narices, anda).

El Jongsong, visto desde el norte (fuente)
Fuentes y más info: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9
Dos lecturas recomendadas: 36 horas enterrado bajo la nieve del Everest, en el blog de Kurioso, y la breve narración de un ascenso a la cima, en Alpinismo Online.
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Copiado de Fronteras

11 jun. 2012

Jultayu desde Covadonga

Otra buena sesión de montaña con vistas al GTP. Tratamos de hacer volumen, distancia y desnivel, volviendo al mismo lugar. Para ello decidimos hacer la primera parte del siempre tan socorrido Maratón de Lagos, con la variante de Ario y el Jultayu.
Salimos de Covadonga Eliseo, que quema sus últimos entrenos con vistas a la Travesera de Picos, Jesús, Gonzalo y yo, con el ánimo puesto en darnos caña pero siempre disfrutando. La primera parte consiste en subir a Priena y seguir por Tarañodios, Frecha, La Huesera, Comeya y el centro de interpretación Pedro Pidal, al lado del lago Ercina.
Toda este camino está suficientemente descrito en esta otra entrada, por lo que vamos a seguir con el camino hacia Ario.

Desde la Tiese, al lado del aparcamiento, dejamos el lago Ercina a la derecha y tomamos un camino al lado de unas cabañas. No hay pérdida. Al principio el terreno es un sube-baja muy cómodo que hacemos corriendo casi entero. Llegamos a una bonita majada: Las Bobias, donde un pastor trajina con el ganado al lado de su cabaña. Aquí cerca encontramos una gran piedra en la que hay una fuente..
Pasada la fuente remontamos unos metros para posteriormente llanear y volver a bajar. Si tomamos un camino a la izquierda llegaremos a la majada de la Redondiella, pero nosotros remontaremos de nuevo una gran cuesta al frente nuestro que recibe el nombre de Las Reblagas y que nos lleva sin pérdida al collado del Jitón.. Aquí existe una "mesa" de granito con una especie de rosa de los vientos en la cual y con un poco de imaginación puedes identificar el mundo que se abre delante nuestro. Un poco más tarde Eliseo encuentra aquí un reloj, de bastante buen porte. En breve anunciaremos su hallazgo en ForoPicos.
Continuamos.
Cruzamos siguiendo unos jitos en dirección al Jultayu. No tenemos dudas. El camino muy transitado está marcadísimo. Pronto llegamos al desvío a Trea donde giramos a la derecha para subir al Jultayu. Camino muy pendiente jalonado quizás excesivamente de jitos.
Una vez en la cumbre desechamos la idea de seguir al Cuvicente, ya que comienza a llover y a hacer frío.
Bajamos hasta el refuguio donde quedamos con Eliseo y Jesús pero no están. Seguimos al Jitón y allí los encontramos "muertos de frío". Descendemos a toda pastilla por el mismo camino de subida, y tras algún ligero percance por lo resbaladizo del terreno debido a la lluvia llegamos de nuevo a La Tiese.
Remontamos la morrena glaciar, La Picota, bordeamos el Enol y aquí nos separamos.
Gonzalo y yo subimos a la Porra mientras jesús y Eliseo la bordean.
Una vez remontada esta última "tachuela", continuamos por Fana, Severín, Mestas, Orandi y por fin Covadonga, donde nos damos una buena ducha con el artefacto portátil de Gonzalo.
Unas cervezuelas y para casa.
Distancia: 43.00 kmts
Desnivel positivo: 2.975 mts
Tiempo: 7:54 hrs

La ruta en el Wiki:


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