4 sept. 2009

Los Pou alcanzan el Urriellu por la vía «Orbayu»


Prueba superada.
Los hermanos Pou consiguieron realizar de un tirón y en el mismo día la que ya es la vía en estilo libre más difícil del Naranjo de Bulnes y del mundo. Iker y Eneko, que ayer se mostraban más que contentos por la hazaña conseguida, lograron encadenar los trece largos de la vía «Orbayu» el pasado miércoles, a pesar de que ni ellos mismos se lo esperaban. Su idea era atacar la subida hoy y el miércoles haberlo dedicado a sacar fotografías. Sin embargo, los largos fueron saliendo y cuando se quisieron dar cuenta ya estaban en el punto clave de la vía. Solamente les quedaba la parte final, de menor dificultad, aunque igual de peligrosa. Al final, los Pou hicieron cumbre ocho horas después de iniciar la trepada y dando por conseguida una gesta que, esperan, sirva para poner al Urriellu en el lugar que corresponde a nivel internacional.
Como explicaron los hermanos Pou a LA NUEVA ESPAÑA, que subió ayer hasta el refugio de Vega de Urriellu, la trepada fue prácticamente perfecta, aunque muy cansada. Iker y Eneko habían llegado al refugio la noche del martes acompañados por un fotógrafo experto en paredes. El miércoles, después de desayunar, iniciaron el ascenso por la vía «Orbayu» para que el fotógrafo fuese haciendo su trabajo. Luego, lo que en principio iba a ser un día tranquilo se convirtió en la jornada en la que estos escaladores grabaron sus nombres en la historia del Naranjo. «El día iba a ser relajado. A las nueve y media estábamos a los pies de la pared y la idea era ir subiendo para hacer las fotos, pero poco a poco fueron saliendo los largos a la primera y sin caídas. Cuando superamos el quinto largo, el de mayor dificultad de toda la vía, nos vimos con fuerzas de intentarlo todo de un tirón. Confiábamos en que podíamos hacerlo a pesar del cansancio. Y así fue, logramos realizar "Orbayu" sin parar y mejorando el horario, previsto en doce horas», comentaba ayer Eneko Pou a las puertas del refugio.
Para los escaladores, esta apertura en escalada libre de la vía supondrá un salto cualitativo en la difusión del Urriellu, sobre todo a nivel internacional. Y es que la ruta ideada por estos hermanos vascos se las trae. Tiene un total de trece largos y supera un desnivel de 500 metros. Además, su dificultad es inigualable en otras grandes paredes del mundo. La mayoría de los largos son de octavo grado y hay uno, el quinto, que ronda el 9a. Así pues, en «Orbayu» se combina la amplia distancia con la gran dificultad. Un cóctel que los hermanos Pou han estado preparando durante más de dos meses y que el pasado miércoles dio sus frutos. Ahora, como apuntaron, el empuje que dará renombre al Urriellu a nivel internacional ya está dado.
Iker resalta que la clave de la vía estuvo en el quinto largo. En este punto se veían cansados, pero con fuerzas de seguir adelante. «Todo iba a la perfección. Habíamos sacado los cuatro primeros largos sin problemas y nos encontrábamos ante el punto clave de la trepada. Estábamos algo cansados del esfuerzo, pero pensamos que si salía teníamos la vía casi a punto. Había una buena temperatura y la adherencia de la roca era perfecta, así que no nos lo pensamos. ¡Esto sale! Nos dijimos», comentaba Iker mientras recibía las felicitaciones de un montañero que llegaba al refugio de Vega de Urriellu. Y salió, vaya que si salió.
Una vez en la cumbre, los hermanos se abrazaron y todo eran sonrisas y expresiones de alegría. «Estábamos muy pero que muy contentos. Lo habíamos conseguido después de mucho esfuerzo y trabajo. Aun así, no tuvimos mucho tiempo de celebrarlo allí arriba, pues estábamos reventados. Después de todo el esfuerzo todavía teníamos que bajar», comentaba Eneko. Su hermano Iker respondía. «Sí, nos hemos quitado un peso de encima muy grande. Aparte del cansancio físico, también hay que tener en cuenta el psicológico. Después de dos meses aquí, viendo cómo avanzas, pero que todavía falta para terminar, uno se acaba cansando. Así que haberlo conseguido ha sido muy ilusionante», decía.
Después del esfuerzo titánico, los escaladores descendieron por la cara sur y la Canal de la Celada. Luego degustaron la cena del refugio, que les supo a gloria: ensalada de arroz, crema de calabacín y lomo. También tomaron unos tragos de vino para celebrarlo, pero el cansancio hizo que a eso de las once y media ya estuvieran en la cama. «Ya tendremos tiempo de festejarlo en condiciones en Cabrales este fin de semana», apuntó Eneko. Así que durmieron plácidamente, pues habían logrado abrir en libre la vía más difícil del mundo, la que pondrá al Urriellu al nivel que merece en el plano internacional. Pero, además de dormir, los Pou también soñaron con una nueva vía. Y es que, resaltan con orgullo, el Naranjo de Bulnes «da para mucho».
V. DÍAZ PEÑAS

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