2 dic. 2011

Kathmandú - Besi Sahar - Jagat


Hoy es el día. Hoy salimos de Kathmandú para iniciar el trekking. Necesitamos llegar a Besi Sahar, para lo cual tenemos dos opciones: Por carretera, o por avión hasta Pokhara y de ahí por carretera a Besi Sahar. Decidimos la primera opción, no tenemos prisa y asi podemos ir viendo el ambientillo del pais fuera del ambiente estrictamente turístico.
Salimos en una buena furgoneta Toyota a las 7:30 de la mañana. Pronto comienzan los atascos, los pitidos, pero eso sí, ni un insulto, ni una mala cara: No hay prisa. Este pais toca con otro "tempo".

El paisaje es cambiante. Siempre rodeados de montañas y de vegetación. Por el puerto de montaña que da salida a la capital se apiñan camiones, autobuses repletos de gente, de maletas, bultos y animales, motocicletas con tres y hasta cuatro personas en un verdadero ejercicio de equilibrio. Curiosidad: Los conductores llevan casco, los pasajeros no. Retenciones debidas a camiones averiados -nunca vi tantos-, accidentes..., gente que sube y baja de los vehículos de manera aparentemente anárquica, niños con uniformes escolares en los techos de los autobuses, madres dando el pecho a sus hijos ajenas al bullicio reinante.
 Abajo el río y las vegas pedregosas. Pasarelas colgantes para personas y cargas atraviesan los cauces de aguas grises y bravas. No me imagino como serán esos ríos en época de lluvias. Vemos de vez en cuando balsas para rafting preparadas en las orillas.
Paramos en el típico bar turístico donde el chófer tiene su comisión y tras unas coca-colas y "black tea" continuamos viaje. Ahora, cuanto más nos alejamos de Kathmandú, más fluido es el tráfico aunque la carretera sigue siendo nefasta.
Llegamos a nuestro destino a las 15:30. Sellamos la cartilla-pasaporte y nos interesamos por algún medio de transporte que nos acerque por la pista por lo menos hasta Nadi Bazar donde sabemos acaba el servicio público de autobuses. Nos recomiendan avanzar lo más posible en medio motorizado, ya que la zona carece de interés y la pista sufre mucho tráfico, con lo que únicamente ganaríamos "comer" polvo y ruido.
 "Contratamos" a medias con un grupo de sudafricanos un autobusillo todo terreno que nos acercaría a Bidalbisauna, lo que creíamos fin de la pista. Gracias al dominio de lenguas de Luis y a su "natural buen carácter", nos enteramos por el guía del grupo que es posible avanzar una hora más en el autobús, hasta Syangé y caminando 40 minutos llegar a Jagat donde podemos dormir. La pista, por llamarla de alguna manera, es una simple berma en las laderas de la montaña, con un firme infame, comido por las lluvias. A un lado argayos que estrechan la pista hasta dejar un mínimo paso, al otro lado precipicios de los que de verdad quitan el hipo. Puedo confirmar que esas imágenes de televisión donde se ven desfiladeros con caidas infinitas son ciertas. Lo mejor es cerrar los ojos o simplemente mirar al suelo.

Así pues hacemos caso al nuevo amigo de Luis y tras parar en Syangé comenzamos a caminar cuesta arriba, nuestro primeros kilómetros de Trekking. Efectivamente, tras unos 45 minutos y con algo algo de lluvia llegamos al pueblo. El buen guía nos había reservado lodge, con lo que nos disponemos a pasar la primera noche.
Tras una ducha, una cena aceptable, y una vez encargado el desayuno nos dormimos pensando ya en mañana, cuando empezaremos de verdad el Trekking.
Nosotros llegamos desde Kathmandú en furgoneta.
Hay a disposición de los lugareños y turistas pequeños autobuses que por un módico precio te llevan hasta Nadi Bazac, donde hay un control de pasaportes, pero si pretendes llegar a Syange, tienes que contratar un transporte privado en Besi Sahar.
Capítulo 1. Introducción
Capitulo 2. Kathmandú

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