17 abr. 2009

100 Kmts por los Andes

Por octavo año consecutivo, se llevó a cabo el COLUMBIA CRUCE DE LOS ANDES. Se trata del mayor evento de aventura de Sudamérica y uno de los más importantes a nivel mundial, declarado de Interés por la Secretaría de Turismo de la Nación.
Como en ediciones anteriores, la duración de la aventura fue de tres días y el recorrido fue de casi 100 kms. Participaron 1100 corredores en equipos de 2 integrantes que tuvieron que atravesar a pie la majestuosa Cordillera de los Andes. El principal objetivo de los aventureros fue unir simbólicamente Argentina con Chile. En esta ocasión el gran desafío comenzó en San Martín de los Andes y finalizó el paso Chileno Tromen o Mamuil Malal. Los países representados fueron EEUU, España, Bélgica, Inglaterra, Francia, Suiza, Escocia, Chile, Costa Rica, Uruguay, Venezuela, Brasil, México, Bolivia, Colombia, Italia y Argentina.

La primera etapa incluyó un exigente recorrido, durante el cual los corredores pudieron disfrutar de increíbles vistas del Volcán Lanín y del paso por el Escorial en el volcán Achén Niyeu. A pesar de la dureza de esta etapa no hubo abandonos de equipos y el clima acompañó. Debieron recorrer 38 km, fue una jornada muy larga y agotadora que culminó en Laguna Verde.

La largada del segundo día de competencia fue desde Laguna Verde y la distancia recorrida de 27km. En el trayecto atravesaron senderos de montaña y lagos, atravesaron a nado la angostura del Epulafquen y en canoa hasta la costa de Huechulaufquen.

Durante la última etapa los corredores pudieron admirar el paisaje variado e imponente. La cercanía del Lanin fue una recarga de energía para la tercera jornada. La mayoría de los corredores coincidió en que esta edición 2009 fue la mejor de todas las ediciones, en cuanto a paisajes, logística y organización.

El equipo español BUFF TRAIL TEAMCHICOS de Aurelio Olivar y Salvador Calvo ganaron la carrera en un final inesperado, con una diferencia de aproximadamente 4 minutos pelearon la punta con el equipo Argentino Optitech integrado por Gustavo Reyes y Nelson Ortega, quienes quedaron en segundo lugar.
Verónica Patrón Costas, encargada de marketing de Columbia, comentó sobre la competencia: “El Columbia Cruce de los Andes se convirtió en el aspiracional máximo de muchos corredores y año a año se ve jerarquizada con equipos de elite internacionales. Durante la prueba los corredores disponen de una logistica extremadamente compleja que incluye comunicaciones, seguridad, atención médica, comidas, transporte y baños en lugares que de otra manera serian inaccesibles haciendo de la competencia un evento único”.

RELATO :

Por Salvador Calvo
Hace unos meses me llama un buen amigo mío (Aurelio) para correr juntos (ya que es por parejas) esta espectacular carrera. Tres semanas antes tengo un accidente de esquí que me produce un esguince intercostal. No puedo respirar y no puedo entrenar, ni tan siquiera dormir, pues el médico me aconseja que duerma sentado. Increíble. Le propongo a mi amigo que busque otro compañero, pero él quiere ir conmigo. Me someto a un intenso programa de recuperación, por lo menos, para poder acabar la prueba. Finalmente decido ir, pero con muchos temores, pues no he podido hacer un entrenamiento de calidad en condiciones y este fue el resultado:
1ª ETAPA:
38 km: Desde el Lago Lolog hasta la Laguna Verde. La salida era voluntaria entre las 6 de la mañana y las 9. Estaba controlada por Chip. Nos aconsejaron salir pronto, pero debido a los efectos del jet lag y aprovechando para descansar unas horas más decidimos salir sobre las 8, pero el bus que nos trasladó hasta la salida era ya el último, así que salimos los últimos. Fue un error del que no nos dimos cuenta hasta que nos encontramos con los corredores más lentos durante el trayecto. Debido a que el recorrido transcurría en muchos tramos por sendas estrechas muy estrechas, se formaban cuellos de botella y era muy difícil adelantar, por lo que perdimos en esta etapa unos minutos muy valiosos. El recorrido era espectacular, tanto por sus frondosos bosques, varios volcanes como el Achén Niyeu o cruzando ríos, por sendas con continuas subidas y bajadas. La meta estaba en la Laguna Verde al lado del lago Curruhué Grande, un lugar paradisíaco. Tardamos 3 horas y 46 minutos, llegando los terceros en esta etapa.
2ª ETAPA:
24 km: desde el Lago Verde hasta el Lago Huechulafquen. En esta etapa la salida fue a las 8 de la mañana para el grupo de los primeros clasificados. A partir de esa hora, iban saliendo los siguientes grupos con 5 minutos de diferencia cada uno, pero el control seguía siendo por chip. Esta etapa fue muy rápida, por pistas y sendas en las que se corría mucho, por lo que me fue imposible seguir el ritmo de los primeros, que iban muy rápido. Esta etapa tuvo dos tramos singulares. El primero fue que tuvimos que cruzar la angostura del lago Epulafquen en canoa, ya que tenía mucha profundidad y la organización no quería arriesgarse a que ocurriera ningún accidente si se cruzaba nadando, aunque el tramo a cruzar no fuese muy largo, unos 50 metros. Al cruzar este tramos nos perdimos un par de veces, pues las marcas en el bosque eran difíciles de ver. El segundo tramo llamativo fue la angostura del otro lago, el de Huechulafquen. Este tramo era más largo, unos 200 metros, pero no había canoa, sino que había que cruzarlo andando o nadando. Si acertábamos por el sitio bueno, el agua “sólo” nos llegaba al pecho y podíamos cruzarlo andando, como así lo hicimos. Los últimos kilómetros fueron por pista de tierra. En esta etapa llegamos los cuartos a 8 minutos de los primeros e invertimos 2 horas y 8 minutos. Para mí fue la más dura, debido al ritmo tan rápido. Así que me metí en el lago para relajar las piernas para la etapa del día siguiente, que era la más larga y la más dura orográficamente hablando.
3ª ETAPA:
39 km.: desde el lago Huechulafquen hasta Tromen o Mamuil Malal. En esta ocasión se dio la salida a las 7 de la mañana a los últimos en la clasificación general. A las 8 salimos el grupo de cabeza y posteriormente el resto de los grupos. En esta etapa decidimos salir a echar el resto. Salimos bastante rápidos y, aunque nos perdimos también un par de veces, nos pusimos en cabeza en seguida, sin saberlo, pues los otros dos equipos también se habían perdido. A pesar de todo, pusimos un ritmo muy fuerte por un recorrido espectacular, el mejor de todas las etapas, cruzando multitud de ríos, cenagales, bosques muy cerrados y con la guinda final de subir por una dura pendiente hasta la base del volcan Lanín, majestuoso, corriendo a través de piedras y ceniza volcánica y con una bajada a muerte por la cara sur del volcán hasta llegar al control aduanero argentino, donde no nos pararon, pues ya estaban avisados. Pero al llegar al control de la frontera chilena, tuvimos que parar para sellar el pasaporte. A partir de aquí nos quedaban cuatros sufribles e interminables kilómetros por una pista, que se convirtió en un infierno, pues las fuerzas habían desaparecido, pero, que finalmente conseguimos llegar en primer lugar a meta. Ahora nos quedaba la incertidumbre de saber el puesto en la general, pues nosotros estábamos los cuartos en la general el día anterior, a 14 minutos de los primeros. La tensión en la meta era muy fuerte. Cuando ya habían pasado 7 minutos ya sabíamos que, al menos, éramos segundos, ahora sólo quedaba seguir esperando. Cuando pasaron los 14 minutos nos fundimos en un abrazo, pues ya sabíamos que habíamos ganado la general. Finalmente entraron a unos 18 minutos de nosotros.

Salvador Calvo

Fuente aquí y más información acá


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