6 may. 2009

Edurne Pasaban al Kangchenjunga


Todo sigue según lo previsto en el Kangchenjunga. La alpinista tolosarra Edurne Pasaban, junto a sus compañeros de la expedición de Al filo de lo imposible, Asier Izagirre, Juanito Oiarzabal, Alex Txikon, el asturiano Jorge Egocheaga y el catalán Ferrán Latorre, ya han terminado de instalar el campo III después de un duro trabajo de equipamiento de la ruta y demás campamentos de altura. Si todo va bien, podrían alcanzar la cumbre a mediados de la semana próxima. En tanto, Edurne ha tenido ocasión de posar con la bandera del centenario de la Real, un recuerdo al txoko y a sus muchos amigos realistas.
Hasta finales del pasado mes el tiempo fue excepcionalmente bueno en el Kangchenjunga, así que tuvieron un buen margen para ir instalando los diferentes campamentos. Edurne Pasaban y sus compañeros se sorprendieron de ese intenso calor que estuvieron soportando en el transcurso del equipamiento.
«El único problema, y bastante grande, es que los anclajes que sujetan la cuerda en la pared se salen con el calor y tenemos que andar con mucho cuidado para que no pase nada. Por este motivo ya he tenido un pequeño susto, nada importante, pero que te hace espabilar», comenta Edurne desde tan lejano escenario.
El tiempo cambió y el pasado fin de semana en que pretendían haber subido a dormir al campo III, no pudieron hacerlo, quedándose retenidos en el campo base. Esperan retomar la ascensión en los próximos días para terminar de instalar los campos de altura, ya que pretenden colocar todavía un campo cuarto, acercándose más a la cumbre del imponente Kangchenjunga, que con 8.586 metros es la tercera montaña más alta del mundo.
En esta expedición, Pasaban intenta ascender su decimosegundo ochomil. Pero va a ser una cumbre especial ya que el Kangchenjunga le ha parecido una montaña espectacular que no le ha dejado indiferente. Está impresionada. «Esta montaña es gigante, grande de verdad, pero preciosa. El circo del Kanchenjunga es tan grande que te sientes como una hormiguita, en un glaciar rodeado de paredes. Es muy, muy bonito, pero duro», señaló.
Dentro de una semana, si se cumplen los planes, Edurne podrá ver el mundo desde su cumbre.
Fuente Diario Vasco

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