6 jul. 2009

Gómez Noya ha vuelto


Javier Gómez Noya ha cambiado todo esta temporada para seguir como siempre. O lo que es lo mismo, ha adecuado su preparación como triatleta, sus horas en la bici, en la piscina y en carrera, a la recuperación de una lesión en el pie para volver a ganar. Ayer se proclamó campeón de Europa por segunda vez en su vida y confirmó que, aún lejos de su mejor estado de forma, está entre los mejores del mundo. De hecho, lidera también el nuevo Mundial por etapas.

Una tendinitis y una fractura de estrés en el calcáneo retrasó la temporada del triatleta español. Así que, además de la recuperación anímica tras el disgusto de los Juegos de Pekín, donde acabó cuarto el pasado verano tras haber dominado con claridad su disciplina el año anterior, Gómez Noya tuvo que someterse a una cuidadosa preparación física para volver a la élite. El campeón del mundo de 2008, el tricampeón de la Copa del Mundo, reapareció en Madrid el 31 de mayo, cuando sus colegas ya llevaban un buen número de pruebas a la espalda. Lo hizo a medio gas -"no llego tan bien como querría", reconocía entonces- y acabó tercero. Ese día, el triatleta cambió su estrategia. En lugar de jugárselo todo en carrera, como le gusta, forzó sobre la bici y a nado. Un mes después, en Holten (Holanda) volvió por donde solía. Ayer salió del agua de los primeros, se mantuvo en el grupo de siete escapados sobre las dos ruedas y sólo empezó a marcar distancias definitivas mediada la carrera. Llegó a la meta solo, con sus inseparables gafas de sol, a medio minuto del británico Alistair Brownlee, su gran rival este año.

"Me gusta lo que hago, me gusta salir a entrenarme, me gusta mi deporte", contesta Gómez Noya, un nadador reconvertido en triatleta de 26 años, cuando le preguntan dónde encuentra la motivación alguien que lo ha ganado todo. O casi. La espinita de los Juegos tampoco parece preocuparle: "Ya le di todas las vueltas que había que darle", asegura. Además, aún ve Londres 2012 demasiado lejos. "Voy año a año", dice. Y este año toca Mundial, un Mundial renovado que en lugar de jugarse en una única cita se reparte en siete pruebas y una final. "Te obliga a estar en forma todo el año, pero va a ser más justo, va a ganar el mejor", dice el español.

Atrás queda el episodio que a punto estuvo de retirarle hace 10 años, cuando le detectaron una malformación congénita en el corazón. De ese tropiezo sólo le queda la obligación de someterse a una revisión semestral. Entre revisión y revisión lo que hay es mucho trabajo en el Centro de Alto Rendimiento de Pontevedra, hasta 25 kilómetros a la semana de natación, 400 de bici y otros 100 al trote en la época dura. Y algún título que otro. El primero del año, el primero desde julio de 2008, el de campeón de Europa.

Fuente El País

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