24 sept. 2009

Walter Bonatti


"La montaña no es como los humanos. La montaña es sincera."
 Walter Bonatti es uno de los grandes alpinistas reconocidos mundialmente. Sus logros deportivos son muchos pero lo más importante de Bonatti es su concepción de un alpinismo limpio y sincero:
La montaña me ha enseñado a no hacer trampas, a ser honesto conmigo mismo y con lo que hago. Afrontada de cierta manera, la montaña es una escuela indudablemente dura, a veces incluso cruel, pero sincera, lo que no siempre sucede en la vida diaria.
Uno de los personajes más importantes en la historia del alpinismo clásico, su nombre no está exento de polémicas relacionadas con algunas de sus ascensiones más importantes, que efectuó entre 1950 y 1965. En 1951, Bonatti y Luciano Ghigo remontaron la imponente cara este del grand Capucin, en el macizo del Mont Blanc.En ese tiempo, Bonatti y otros alpinistas —como René Desmaison— sobresalían como los protagonistas absolutos de la montaña y realizan primeras ascensiones en parajes de gran dificultad. Serían precisamente ellos, Bonatti y Desmaison, quienes movidos por su afán de competición pondrían de moda las nuevas reglas del juego: invernales y en solitario, puesto que las caras norte de los años 30 se habían convertido en trayectos sin aliciente alguno.
...aun siendo lo mismo de entonces, mi condición mental hoy es la del que repite. Y en una repetición no se puede dar lo mejor de uno mismo puesto que ya no existe la inventiva ni, mucho menos, el estímulo y las dudas del misterio... Misterio y sentido de lo imposible, he aquí los dos componentes esenciales del alpinismo extremo tradicional; faltando estos componentes, cualquier empresa se reduce a un simple ejercicio atlético.
 Es probable que mucha gente piense que Bonatti estaba llegando al límite de lo racional al escalar como lo hacía pero esa forma es precisamente la que hace de su estilo de alpinismo lo más claro, aunque deje de lado lo que mucha gente consideraría ahora como imprescindible:
...ya habían aparecido materiales más racionales en nailon y metales ligeros, pero yo los había ignorado voluntariamente. Podría decir que eran excesivamente caros para mi bolsillo, pero la verdadera razón es otra. Desde el principio, me he identificado y he tomado como referencia a los alpinistas de los años treinta... Era lógico que yo adoptara, además de la mentalidad, los principios y los consiguientes medios técnicos empleados por ellos. Haciéndolo así, podría medirme con el mismo tipo de empresa intentada o, al menos, concebida por ellos, y sólo así, podría valorar y reconocer los límites de ellos y mis propios límites.
Y agrega:
...yo, hombre de mi tiempo, he sentido la necesidad de vivir la aventura a la medida del hombre.
En 1954 participa como miembro de la expedición italiana que conquista el K2 y aunque no llegó a la cumbre, su labor hizo que sus compañeros la alcanzaran, hecho que le destrozó en muchos sentidos y es en esa etapa de autoafirmación que le es necesaria para seguir yendo a la montaña, que se plantea un reto inconcebible y que lo convertiría en una leyenda: la escalada de 1955 al Pilar suroeste del Dru, nunca antes escalado. Y además, en solitario. Tras seis días y cinco noches en la pared, llega a la cumbre: 
De pronto me siento volver a la vida, después de haber estado tan lejos. Nada material ha cambiado: ni el dolor de las manos, ni la sed abrasadora, ni la sombra negra de los severos perfiles. Y, sin embargo, siento que renace en mí el hombre con el [que] estos días no he mantenido relación alguna. Estoy encontrándolo otra vez, eso basta para hacerme comprender la intensidad de lo que acabo de vivir. Hasta hace pocas horas, mi medida era la de la montaña, cuyos elementos, roca, hielo, vacío, estatismo, duración, he absorbido hasta formar parte de ella. La montaña y yo, una cosa única e inseparable.
Desde entonces, la pared se conoce como "Pilar Bonatti".
Un acontecimiento completamente diferente lo involucra: la llamada "Tragedia de Fréney", que se refiere al espolón del mismo nombre en el Mont Blanc. A unos metros de alcanzar la cumbre, una tormenta fuera de lo común en los Alpes cubre al grupo de siete alpinistas sólo dos sobreviven:

"...yo, sencillamente, había sobrevivido, porque, tal vez más que los demás, no había querido ni podido dejarme morir."
Su currículum es impresionante:
1953
Realiza invernales en la cara norte de la Cima Ovest y de la Cima Grande di Lavaredo acompañado por Carlo Mauri. 

1954
Participa en la expedición italiana al K2, que logra la cumbre. Su participación en la conquista de la segunda montaña del mundo sería importantísima pero también daría lugar al "caso K2" y que explicarían en parte su retirada del alpinismo.

1955
Primera ascensión en solitario al Pilar Bonatti

1956
Tercera invernal a la Brenva junto a Silvano Gheser. Esta ascensión costaría la vida de la cordada franco-belga formada por François Henry y Jean Vincendon.

1957
Bonatti y Gobbi en la este del Angle.

1958
Primera al Cerro Mariano Moreno (3,536 m) tras el intento al Cerro Torre con Carlos Mauri y travesía completa de las cinco cumbres del Cerro Adela. Cima del Gasherbrum IV con Carlo Mauri.

1959
Fue un año especialmente activo en la vida del escalador italiano. Realizó la suroeste al Petite Mont Gruetta, junto con Ferrario y Oggioni en junio. Al mes siguiente escalaba en compañía de Oggioni el Pilier Rouge de Brouillard al Mont Blanc. En agosto realizaría la Sureste del Monte Maudit, para ascender un mes después su espolón oriental (650 m).También realizaría la primera solitaria a La Major al Mont Blanc.

1961
Lleva a cabo la primera invernal a La Sentinelle rouge de la Brenva con G. Panei. También realiza la primera Directa a la vertiente del Frenêy del Mont Blanc con Zapelli. En la cordillera andina consigue las primeras al Nevado Ninashanca, al Cerro Parin Norte y al Rondoy norte.

1963
Realiza la primera invernal a la Walker de las Jorasses, de nuevo con Zapelli.

1964
En agosto abre una ruta nueva al espolón Whymper de las Jorasses, acompañado por Michel Vaucher.

1965
Abre una nueva vía en la cara norte del Cervino, uno de los mayores retos de la época. 

Tras esta escalada que lo sigue marcando como uno de losmejores en elmundo, y a los treinta y cinco años de edad, decide dejar de vivir directamente ligado a la montaña. Cansado del viciado ambiente que rodeaba el círculo alpinístico de la época, opta por seguir un nuevo camino que se abría ante sus ojos.
"Bajaré de los montes, pero no para quedarme en los valles. Desde arriba he visto otros horizontes no menos anchos que los de la montaña, lejos de la órbita de alguna nueva "pandilla" de liliputienses... Mi elección no es una traición a la montaña, sino una extensión de mi interés por la naturaleza entera."
A partir de entonces se dedica a trabajar cámara en mano, realizando reportajes y retratando lugares remotos por todo el mundo para el semanario Epoca, muchos de los cuales han sido traducidos a diferentes revistas.
Con su honesta concepción del alpinismo y de las montañas ha contagiado a toda una generación de escaladores y alpinistas. Su lucha por conseguir un montañismo limpio, sincero, coherente y constructivo le ha hecho mostrarse contrario a algunas modernas técnicas de escalada, para él totalmente opuestas a la esencia del alpinismo.
"Amaba la montaña por sus paisajes solemnes, por las luchas entabladas con sus picos, por las emociones y recuerdos derivados de estas luchas, pero, tal vez, la amaba aún más por aquel sentido de libertad y de alegría que sólo allí, en los montes, conseguía experimentar."
Bergamo, Italia, 1930 Nos preguntamos qué sentido puede tener el alpinismo hoy en día. Todo aquello que expresa valores humanos, y por lo tanto también el alpinismo, debería merecer respeto. 
Carlos Rangel Plasencia







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