14 jul. 2010

Kilian Jornet: “Próximo desafío: el Kilimanjaro”


Foto:Marc Vila.

La figura de Kilian Jornet lleva camino de una posición desconocida y sin precedentes en el ámbito de los deportes de montaña. A sus 22 años, ha ganado ya casi todo lo que se puede ganar en esquí de montaña y en carreras de montaña. Es el campeón individual de la Copa del Mundo de esquí de montaña 2010, y también es el vigente campeón del mundo de Skyrunning 2009, entre muchos otros trofeos que adornan su vitrina… y está a punto para repetir
Pero el atleta catalán llegó a la conclusión el año pasado que las carreras y las competiciones no lo eran todo. El hecho de haber vivido a fondo la montaña desde pequeñito le otorga un punto de vista privilegiado, en el que disfruta tanto de los paisajes y los rincones como la de competitividad y el deporte al máximo nivel. Así nació el Kilian’s Quest.
¿Qué es exactamente el Kilian’s Quest?
El proyecto Kilian’s Quest nació el año pasado, partiendo de la idea de que se pueden hacer cosas muy interesantes en la montaña, además de las competiciones.
En el marco de este particular programa, batió el récord del GR-20 en Córcega (200 km y 12.800 metros de desnivel positivo, en 32h 54’) y el del Tahoe Rim Trial entre California y Nevada (265 km en 38h 32’), y ahora ha completado la travesía de los Pirineos en ocho días. ¿Qué será lo próximo?
El próximo reto del proyecto Kilian’s Quest será intentar batir el récord de velocidad en el ascenso y el descenso del Kilimanjaro desde la entrada del parque. Ahora está en unas ocho horas, aunque en realidad hay dos récords: el de Simon Mury, que es sólo de subida, y el de Bruno Brunod, que es de subida y bajada.
Vaya, no siga hablando… Hace escasas horas que acaba de terminar una travesía agotadora y ya tiene en la cabeza otra tan exigente como esta… Descansará al menos antes de irse a África, ¿no?
Sí, hombre, al Kilimanjaro no iremos hasta el mes de septiembre. Ahora mismo me voy a los Alpes para descansar y entrenar de cara a la Western States, una carrera de 100 millas, o sea 160 km, que tiene lugar en Estados Unidos a finales de mes.
¿Cómo se descansa y entrena a la vez? ¿No tocaría descansar, ahora?
Voy a estar primero en Annecy (Alpes franceses) y después en Valais (Alpes suizos). Aprovecharé para descansar, pero evidentemente tengo que entrenar. Sobre todo, haré bicicleta de carretera, que me va a ir bien para las articulaciones, y saldrá a correr distancias cortas pero con intensidad… No quiero decir que vaya a hacer series, sino que saldré 45 minutos o una hora, pero a un ritmo alto.
Y después, la Western States…
Eso es. En unos quince días me marcho a Estados Unidos para correr esta carrera, que es una de las más importantes. Tenía ganas de hacerla, de descubrirla y dar lo mejor de mí mismo.
¿Qué referencias de ella tiene?
Conozco a gente que la ha corrido, y me han hablado muy bien. Es una carrera bastante rápida: son 160 km y se tardan unas 16 horas, con poco desnivel y mucho calor, ya que en esta época la temperaturas en California pueden llegar hasta los 40ºC.
¿Y después?
Tengo la intención de quedarme unos días más por allí, para descnsar y conocer un poco más el país. A mediados de julio volveré a Europa para correr la Olla de Núria (18 de julio), el Giir di Mont que es el Campeonato del Mundo de Skyrunning (25 de julio), la Sierre-Zinal (8 de agosto), el Ultra Trail del Montblanc (a finales de agosto), el Kilimanjaro (en septiembre) y la Diagonal des Fous de 150 km en la isla Reunión (a finales de octubre).

Sólo de oirlo, ya se cansa uno… Acaba de terminar la travesía de los Pirineos, ¿cuáles han sido sus sensaciones al llegar a la playa de Llançà y bañarse en el Mediterráneo?
El final ha sido muy emotivo. Al ver el Mediterráneo y meterme en el agua, he recordado los momentos que he pasado a lo largo de estos días, como si fueran flashes que acudían a mi mente. He tenido sentimientos contradictorios: por una parte, una sensación de libertad por haberlo conseguido, por otro lado la lógica alegría por haber terminado pero también pena porque ya se ha acabado.
¿Cómo se puede sentir pena de terminar un reto tan duro?
Está claro que por un lado tienes ganas de que se termine, pero por el otro lo he lamentado porque los momentos que he vivido han valido mucho la pena. Los paisajes maravillosos que he recorrido, los rincones que he descubierto y otros que ya conocía… y por encima, la experiencia del trabajo en equipo, con toda la gente que había detrás de esto y la cantidad de gente que ha venido a acompañarme en muchos tramos del recorrido.
Entonces, ¿no se habrá sentido como si fuera un desafío en solitario?
En total, quizás habré corrido 100 o 120 km en solitario, que también los he necesitado y me han venido bien para tener mi espacio y encontrarme a mí mismo. Pero esta travesía la quería compartir, con el equipo, con los amigos, con toda la gente que me sigue por Internet, con el objetivo de dar a conocer los Pirineos.
O sea que casi se puede decir que el objetivo era más bien divulgativo que deportivo.
Los Pirineos son las montañas donde he crecido y me hacía mucha ilusión darlas a conocer. He viajado por todo el mundo y he conocido muchas montañas, y creo que los Pirineos no tienen nada que envidiar a ninguna montaña del mundo, y me gustaría que mi travesía sirviera para que la gente se animara a venir y a disfrutar de los rincones que ofrece.
¿Cree que alguien se atreverá a repetir la travesía completa e incluso a intentar batirle el récord?
Yo creo que sí. Y no creo que haya sido tan duro. El objetivo era no lesionarse y llegar bien físicamente para no poner en peligro toda la temporada. Si hubiéramos querido ir a por un récord, podríamos haber terminado con menos tiempo, parando menos horas para descansar y exprimiendo más el cuerpo. Una persona entrenada puede plantearse hacer esta travesía entre diez y quince días perfectamente.
Y un profesional como usted, ¿en cuánto tiempo podría hacerla?
No lo sé. Como es tan larga, depende de muchos factores: la meteorología, la nieve en determinados collados, el perderse en algunos puntos… pero precisamente esos han sido los momentos más interesantes y en los que más he disfrutado. Al final, queríamos descubrir los Pirineos y estos son los momentos que me quedarán en la memoria cuando piense en la travesía de aquí a dos años. Lo importante no son las cifras, sino las vivencias.
En todo caso, las cifras también son importantes. ¿Han tenido tiempo de hacer números?
Más o menos. Hemos terminado con 850 km y 42.000 metros de desnivel positivo, en ocho días y tres horas, contando los descansos. Y corriendo habremos estado unas 120 horas, más o menos: 12 horas el día que menos y 16 horas y media el día que más.
¿Volverá a repetir algo así en el futuro?
Este año seguro que no. En el futuro no lo sé, ya veremos las ganas que tengo. Según diga el cuerpo y la motivación.
Los sponsors, ¿no tienen nada que decir?
Tengo la suerte de haberme rodeado de unos sponsors que tienen claro que lo más importante es hacer las cosas para disfrutar. Salomon me acompaña en el reto que yo tengo ganas de hacer. Yo les digo lo que me apetece hacer y todo un equipo de diez personas se pone a trabajar para hacerlo posible, y no al revés.
Habla maravillas de su equipo, ¿quiénes lo han formado en la travesía de los Pirineos?
Pues sí, la verdad es que han sido super importantes para mí. Yo sólo soy una pieza más del engranaje. Soy el que corre. Lotta Richter se encarga del tema logístico; Olivier y Thierry se dedicaban a hacer el reconocimiento de los recorridos y se ocupaban de los avituallamientos; Sonia, la médico, ha hecho un gran trabajo cuidando de mis pies y ha estado atenta a todo, casi como una segunda madre; David, el fisioterapeuta, también ha cuidado de mí en todo momento y he agradecido muchísimo sus masajes de cada tarde; Edu Martinell ha estado al cargo de la comunicación, con un fotógrafo y un equipo de televisión estaba formado por dos cámaras, un técnico de sonido y dos realizadores; sin olvidarme de la gente de Salomon: Grégory Vollet, director de marketing internacional y ex corredor profesional de BTT, que me ha seguido mucho; Joan Solà, director de marketing de Salomon España, que también me ha acompañado en tramos; y Pau Ylla los últimos dos días.
Y además, la familia.
Evidentemente, toda mi familia me ha apoyado y me ha acompañado en la travesía. Y también muchos amigos, como Marc Pinsach, Mireia Miró, Marc Vila, toda la gente del País Vasco, los guardas de los refugios, los profesores y compañeros de Font-romeu… Todo mi agradecimiento para ellos.

Revista Desnivel



1 comentario:

  1. Esta claro que es una maquina. La unica duda es cuanto durara manteniendo ese machaque, esperemos que mucho.

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