12 jul. 2010

Parres- El Mazucu

Amanece el sábado en Llanes nublado como siempre. El Cuera cargado de nubes como siempre, y la temperatura agradable. Entre varias opciones para correr la distancia de hoy, me decanto por acercarme al Mazucu y subir la Peñablanca.No controlo ni la zona ni las distancias, así que para no meterme en demasiados kilómetros, me acerco a Parres en coche. La primera parte no tiene mucho atractivo: simplemente subir por una empinada y poco transitada  carretera y bajar luego al Mazucu. Una vez allí  emprender unos cuatro kilómetros de ascensión al pico.
 

El problema surge al llegar al pueblo. La niebla está pegada a la montaña y no tengo ni pajolera idea de cómo subir. No tengo ganas de meterme en problemas, por lo que me doy la vuelta tranquilamente.

Este pueblo es tristemente conocido por un episodio de la guerra civil, hace 70 años, donde unos 5000 milicianos trataros de frenar a las columnas nacionales ayudadads por la legión Cóndor alemana.
Según Aurelio González, autor de "La batalla del Oriente de Asturias", «La batalla del Mazucu supuso el fin del Ejército republicano en el Norte y el último obstáculo que tuvieron que salvar las Brigadas Navarras en su avance por Asturias».
«Fue también la batalla más larga desde la caída de Bilbao, ya que las tropas republicanas lograron frenar durante catorce días el avance de las tropas franquistas», destacó el autor, al tiempo que definió esta batalla, que se desarrolló del 6 al 20 de noviembre de 1937, como «La Numancia asturiana». 
Esta resistencia obligó además a las tropas nacionales, que actuaron con profesionalidad y valentía, a cambiar de planes, ya que tenían como primeros objetivos entrar en Ribadesella y Cangas de Onís, «y se vieron obligadas a mantener un duro y sangriento combate que no esperaban»
Luis Aurelio González sostiene que esta batalla sirvió también de revulsivo para unas tropas que venían en retirada, «ya que lo único que les quedaba era la moral de combate». Recordó un titular de esos días del diario «Avance: «Vuelve la moral de Octubre» (en referencia a la Revolución de 1934). Pero esta ilusión duraría muy poco tiempo. «La superioridad numérica de las tropas franquistas, la profesionalidad de sus mandos y un mejor equipamiento hacía prever cual sería el desenlace», añadió. 
Como anécdota curiosa, la campana de la ermita es la parte superior de un obús de esa batalla.
   Así que pensando cómo completar el día, subo a un pico cercano, al cual se llega por una pista que da servicio a unos repetidores. Hace un par de años subí hasta aquí en bicicleta por lo que conocía el camino. Una vez arriba el paisaje es nulo. La niebla lo cubre todo. Descenso y por la misma carretera de nuevo hasta Parres. Hice algún kilómetro menos de los pensados pero así es la vida: Unas veces se llega y otras no.

1 comentario:

  1. Con niebla siempre mejor no arriesgarse. Interesante la historia de la guerra. Saludos.

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