3 ago. 2010

Calambres



Técnicamente, un calambre es un espasmo muscular involuntario (habitualmente una contracción). A diferencia de las contracturas, el calambre es ocasional, no permanente.
Normalmente no tiene ninguna gravedad, aunque puede ser muy doloroso. Los gemelos y la cara trasera del muslo son las zonas más susceptibles de sufrir calambre.
Es uno de los problemas más recurrentes y desagradables para los deportista. Esa sensación que empieza con un pequeño cosquilleo, con mayor frecuencia en las extremidades inferiores, y que puede llegar a ser tan doloroso como para transformarse en una causal de abandono, incluso en los deportistas más competitivos.
Son variadas las causas que los provocan. Pueden manifestarse como una voz de alerta a la falta de oxígeno en los músculos, como consecuencia de la pérdida de líquido y sales minerales en la práctica de deportes que requieren un esfuerzo prolongado, movimientos bruscos o falta de aclimatación a ambiente muy fríos.
El uso de ropa o calzado inadecuado también puede constituirse como origen de este espasmo muscular involuntario. Por eso la importancia de usar un zapato con las características propias de la actividad que se realizará, así como también el número debe corresponder a cada persona. En cuanto a la ropa, si se utiliza muy apretada frenará el flujo sanguíneo y habrá mayor propensión a sufrir calambres.
Sin embargo, no todo está perdido. Existen distintas formas de prevenirlos y fáciles de ejecutar:
- Estira y precalienta tus músculos diariamente. Si estás pronto a un desafío deportivo, este punto es aún más importante, por lo que cada vez que entrenes reacuerda realizar tus ejercicios de precalentamiento.
- Ingiere alimentos ricos en potasio, como plátano, palta, naranja y verduras frescas.
- Toma, por lo menos, dos litros de agua al día.
- Evita los alimentos con altos niveles de grasa.
Fuente: enplenitud.com, Paco Gilo, Andesnews

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