15 nov. 2010

Collado del Zorro

Regato en el bosque de Peloño
Clásica excursión de la montaña asturiana donde las haya. Al moderado esfuerzo para llegar a su cumbre, añadimos el espectacular paisaje que en determinadas épocas del año se puede disfrutar en esta zona.
Es la segunda vez que hago este pico, anteriormente hace ya un montón de años con el grupo de montaña, el tiempo era tan malo que ni me enteré por dónde iba. Tenía la espina clavada y esta vez tuvimos ocasión de acercarnos y tacharla de la lista.
Se acaba el otoño y las primeras nevadas aparecieron esta semana. Aún no hace el frío suficiente para que se mantenga pero ya es inevitable la mochila grande, ropa de abrigo y las polainas.
 Salimos de Les Bedules, donde hay un aparcamiento habilitado y una recién construida pasarela para discapacitados. Podemos cargar agua en una fuente  allí cerca. Seguimos por una pista ancha y muy cómoda que forma parte del Pr-AS 18, Ruta de la Foz de los Andamios.

Aunque existe un camino que evita la pista y nos lleva directamente a Las Llampes, por la ignorancia y por el puro desconocimiento del que solemos hacer gala, tomamos el camino más largo, que no el más duro. Así bordeamos el Prau Toro por el O hasta ganar, siempre por pista, la majada de Les Llampes (1.300 m) con varias cabañas en ruinas. Se empieza a levantar viento y a refrescar el día. Frente a nosotros las nubes amenazan.
Les Llampes
 A nuestra derecha tenemos el altivo Recuencu que tratamos de ascender, pero que las condiciones metereológicas de fuerte viento, junto al innato acojone miedo nos aconsejan desistir; Además, varios montañeros regresan del pico sin poder haber rematado la ascensión, lo cual nos reafirma en nuestra decisión. Debemos entonces continuar por una senda que en algún momento no está muy clara, que asciende al Collado les Caldes (1.397 m). Continuamos por un camino bien visible que se introduce en el bosque en suave ascenso hasta acabar en el Collado Pumerín (1.512 m) lugar con muy buenas vistas, que merece la pena aprovechar descansando un rato.Aquí nos encontramos con la nieve.
Collado Pumerín

Estamos en la base del picu Lluengo y aquí la senda ya se libera del bosque, pudiendo observar el Collado el Zorru. Se puede subir por la ladera del Pico Luengo hasta la Collada les Cabres y la después a la cumbre, aunque más cómodo es seguir un poco más al S hasta traspasar la Cuenye del Espolón Luengu, tramo labrado en la roca, por donde aparecemos en la base del Valle Antiguo. Este camino también nos llevaría a la sierra del Torbenu (Peña Subes y Sen de los Mulos).

Manolo en apuros...
 Una vez en él giramos hacia el O, remontamos unas praderías hasta la fuente de Valdevilleñi en dirección a la cresta y al collado llamado del Zorro o Barboli, que separa el pico del Zorro del Luengu. Cruzamos una alambrada, divisoria de pastos y accedemos a la cumbre del Pico Zorru (1.844 m).
El tiempo se vuelve desapacible. No vemos apenas nada del paisaje que se dice se ve desde aquí. Del libro de Lorenzo Sánchez Vázquez, Recorriendo las montañas de Asturias, me permito sacar la descripción que nosotros no alcanzamos ni siquiera a imaginar:
Las vistas panorámicas desde la cima impreslonan más que las que se muestran en las fotos. AI sur está Pileñes y detrás, casi confundiéndose con ella Peña Ten. A su derecha veremos el valle la ermita y el caserío de Ventaniella. cerca del puerto del mismo nombre, y, por detrás las grandes montañas leonesas de la Sierra del Mampodre. A continuación. los picos Abedulan, Montoviu.Remelende y Nongayo próximos al puerto de Tarna, seguidos por otras montañas menos conocidas de la cordillera, y. por detrás. cerrando el horizonte. el pico Ausente y el circo de Cebolledo en el puerto de San Isidro. Distinguiremos con claridad los picos Agujas y separado el Toneo. Al oeste se encuentra la gran montaña del Maciédome y, en la misma recta de visión, sobresaliendo por encima de su cresta meridional, encontraremos la Rapaína, la Peña del Viento, el pico Torres y, casi confundiéndose con el propio Maciédome, el Cantu del Oso y la Sierra de Pintacanales. Entre el Maciédome y el inconfundible Tiatordos se extiende la amplia collada de Pandellanza, que permite la vista del Pico de la Senda y el Cornlelles (La Carrasca) en el Parque Natural de Redes.A la derecha del Tiatordos está Peña Taranes y entre ambas pero más retrasada, la Llambria. justo delante de estas mon-
tañas. En el mismo valle del río Ponga se encuentra la localidad de Sobrefoz oculta en parte por otro monte cercano e impresionante, el Recuencu. A la derecha de este, cerrando las vistas, distinguimos el Maoño y eIVizcares.Al norte veremos Mota Cetín y el Pierzu. este último más cercano. Les siguen. hacia el noreste. el Carriá, Peña Salón y los Picos de Europa al este. con las cumbres más conocidas del macizo del Cornión
(Cotalba. Requexón. Torre Santa de Enol. Torre de Enmedio. Peña Santa y Cabra Blanca) y algunas del macizo Central. Por delante se encuentran Vadepinos y la Sierra de Baza. Al sureste, a nuestros pies. veremos el Bosque de Peroño ya al otro lado el Niajo y el Pozalón.

Muchísimo aire y niebla que empieza a bajar. No perdemos tiempo en la cumbre e iniciamos el descenso.
Manolo, en una de sus habituales poses de montañero
El retorno lo hacemos por otro itinerario, hacia Peloño. Así después de pasar la Cuenye, bajamos hacia una antigua majada cuyo nombre desconocemos. Allí mismo tomamos una pista que en zig-zag baja sin pérdida hasta la pista del monte de Peloño.
Este camino se conocía como 'Senda de la Sal' (y del vino), pues por él se comercializaban los salazones y demás productos del Mar Cantábrico (de los que Ribadesella era base importante) intercambiándolos con los vinos y cereales leoneses.  La vieja calzada unía la costa asturiana con tierras leonesas, desde Cangas de Onís hasta Lario , conservando aún pequeños tramos empedrados y contrafuertes o muros de contención en la zona de La Guaranga y Arcenorio. También hay muros en Les Bedules, Foz de Salgaréu, El Sedu, La Calzadina y Colláu Piedrafita, así como en la carretera junto a Vega Sebarga y Santoveña. Esta vía romana era complementaria de la que cruzaba Ventaniella y podrían unirse en Biforcadera junto a la majada de Les Llampes.
En agradable ascenso y siempre perseguidos por la previsible tormenta, llegamos a la collada Granceno. A partir de este momento vamos encontrándonos con excursionistas varios, niños, familias, que acertadamente deciden pasar un sábado en la naturaleza. Como dije los colores ya no son tan espectaculares como hace unas semanas, pero el paisaje sigue siendo soberbio.
 
La ruta en el Wikiloc:

Más o menos, fueron unos:
18,50 kilómetros
1.100 metros de desnivel acumulado
5:20 horas de marcha

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