10 nov. 2010

Nenikékamen


 Con ese lema, «Alegráos, hemos vencido», comenzaba la historia de la prueba más mítica del deporteen la que Filípides corrió desde Maratón a Atenas en el 490 a.C.
Si se le preguntara a algún maratoniano, ninguno diría que ama la guerra. Sin
embargo, todo comenzó con una batalla, una de las más extraordinarias
de la Historia, decisiva en las Guerras Médicas. 

Fué hace 2.500 años después de la batalla de Maratón, victoriosa para
Grecia frente al poderoso ejército persa, a las puertas de la capital helena. 
Finalizada la refriega, uno de los vencedores, el hoplita Filípides, corrió hasta Atenas para anunciar el
triunfo. Alcanzó la meta, pero tras comunicar la dicha -«Nenikékamen!
[¡alegraos hemos vencido!] cayó muerto.
Sucedió el 12 de septiembre del año 490 antes de Cristo, aunque al-
gunos sitúan el acontecimiento un mes antes. El rey Darío I había man-
dado desembarcar a los 55.000 soldados que cruzaron el Egeo. En vez
de tomar tierra en las complicadas cercanías de Atenas, lo hizo a cierta
distancia, en la localidad de Maratón, allí donde a unos 40 kilómetros
de la capital helena se extiende una amplia llanura junto a la costa. De
esta manera, sus 3.000 jinetes tendrían toda la ventaja frente a los helenos.
Entonces, 8.000 soldados atenienses, según Herodoto, partieron a su encuentro.
 Pocos, pero plantaron cara. Durante varios días estuvieron acuartelados en las alturas
que rodean la planicie de Maratón.
Al ver que los persas guardaban en los barcos la caballería, para marchar hacia la desguarnecida Atenas, el general griego Milciades decidió atacar con sus falanges de hoplitas -soldados con un alto grado de preparación Física-, bien armadas: cora-
za de bronce y cuero, casco, lanza, espada, cnémidas (piezas metálicas con las que protegían sus tibias) y un gran escudo de bronce y madera sobre el que se regresaba su cuerpo cuando morían en combate. En total entre 22 y27 kilos de peso que caye-
ron sobre el invasor: Derrotados y expulsados los persas de Maratón, el peligro no había terminado, pues su poderosa flota podía dar la vuelta a las costas del Atica y  tomarAtenas.
Temerosot, Milciades envió al hoplita más rápido, Filipides, para avisar: El ateniense era un hemeródromo, uno de los correos especializados en llevarlas noticias entre las ciudades estado griegas lo más rápido posible.
El encargo de Milciades acabó con él, pero le convirtió en eterno 2.384 años después, su legendaria carrera resucitó. 

Corría 1894. El barón francés Pierre de Coubertain se dejó seducir por la historia que le refirió su amigo Michel Bréal,  lingüista e historiador: La hazaña de Filípides reunía el espíritu de sacrificio y heroísmo que sintetiza los Juegos Olímpicos. De inmediato  la maratón se convirtió en el epicentro del proyecto de las nuevas Olimpiadas.
 El 9 de abril de 1896, víspera del primer maratón de la era moderna, 17 corredores fueron trasladados hasta una pensión cercana a Maratón, donde pasaron la noche. Todos
eran griegos, menos cuatro: el australiano Edwin Pladr, ganador de los 800 metros el día anterior; el húngaro Gyuka Kellnec el único que conocía lo que era la distancia, pues había ganado en Budapest una prueba clasificatoria de 40 kilómetros; el francés Albin Lermusiauxy el estadounidense Arthur Blake
Tenían por delante 40 kilómetros -los 42,195 km se instauraron como distancia oficial en l908 (ver grafico). Mientras, en Atenas, los 60.000 espectadores que acogió el estadio Panatinaiko, una réplica, sobre el mismo suelo, del antiguo coliseo de mármol erigido en el 330, eran incapaces de contener la exaltación por ver ganar a un compatriota.
 
Versión clásica
Al terminar la batalla de maratón, Filípides corrió hasta Atenas para anunciar el triunfo. Finalizados los 40 kilómetros, cayó muerto.

Versión moderna
Enterados de la cercanía de los Persas, antes de la batalla mandaron a Filípides a Esparta para pedir ayuda. Tardó dos días en recorrer los 245 kilómetros. Tras el triunfo de Maratón un tal Tersipo habría corrido hasta atenas

Las noticias no eran, sin embargo, halagüeñas. Transportadas hasta el estadio a lomos de caballos y bicicletas, las informaciones señalaban como líder al francés tras superar el medio maratón. Abandonó poco después. La decepción aumentó al saberse que Kellner le había superado, y andaba destacado. Pero poco después se supo que a cuatro kilómetros de la meta había sucumbido por el esfuerzo.
Finalmente, según señalan las crónicas oficiales, un rumor «corrió con la velocidad de la luz», al tiempo que los miles de espectadores rugían:
«¡¡Helénico, Helénico!!››.
No tardó mucho en cruzar la entrada de mármol del estadio un menudo y polvoriento corredor. Incapaces de contenerse, los príncipes Jorge y Constantino saltaron a la pista y corrieron junto a aquel atleta los últimos metros de la carrera hasta cruzar la meta uno a cada lado del campeón. Spiridon Louis, un pastor se convertía en el primer ganador olímpico de la maratón Su tiempo todavía hoy resulta sobresaliente a cualquier aficionado: Dos horas, 58 minutos y 50 segundos, para los alrededor de de 40 kilómetros recorridos.

Los padres fundadores del maratón fueron ocho, todos griegos, salvo  Kellner
Ciento catorce años después se celebran maratones en todos los puntos del globo. Millares de personas persiguen el sueño de engullir la distancia mítica.
 Fuente El Mundo

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