3 feb. 2011

Pasabán, Aventurera del Año en National Geographic

 La española Edurne Pasabán fue elegida hoy "Aventurera del Año 2010" por National Geographic, gracias a su proeza de convertirse en la primera mujer en coronar los catorce picos de más de 8.000 metros de altura que hay en todo el mundo.
"Es un honor que fuera de mi país la gente también te reconozca, piense que lo que has hecho merece un premio y decida que puedo ser la Aventurera del Año de National Geographic", aseguró la alpinista en una entrevista con Efe sobre un premio concedido por votación popular que llega un día después de recibir el Reina Sofía del Consejo Superior de Deportes.
Para la guipuzcoana de 37 años este reconocimiento tiene una relevancia especial, ya que detrás de él está National Geographic, una de las mayores y más reconocidas instituciones educativas y científicas sin ánimo de lucro del mundo.
"Es uno de los primeros premios internacionales que me dan. Estoy contenta", añadió Pasabán, que ostenta la hazaña de ser la primera mujer en conquistar las catorce montañas más altas del mundo, una proeza muy disputada con la surcoreana Oh Eun-Sun, quien sin embargo ha sido incapaz de demostrar que escaló el Kanchenjunga (Himalaya).
Para hacerse con este galardón, la montañera vasca, que ha tardado algo menos de diez años en completar su hazaña, contó con el apoyo de las redes sociales, "primordiales para este tipo de cosas" y donde, según reconoció, "la gente se porta muy bien" con ella.
"Tengo muchos seguidores en Facebook y Twitter y hoy en día para alguien público o un deportista de elite es muy importante porque es una cartera más visible de cara a premios o patrocinadores", explicó la española, que confía en que este reconocimiento le ayude a darse a conocer en el extranjero, ya que le gustaría desarrollar su actividad profesional en el exterior.
Reconoció que le atrae EEUU, porque aquí está muy desarrollado el "coaching" empresarial, un sector en el que ya trabaja ofreciendo formación sobre liderazgo, motivación y trabajo en equipo, y especialmente Nueva York, donde le gustaría asentarse para largas temporadas, "aunque California tiene muchas opciones de montaña".
"Sólo por eso -dijo- este premio es muy importante; es una gran tarjeta de presentación. El ''coaching'' está muy avanzado aquí y con mi experiencia y todos ''ochomiles'' creo que puedo abrirme camino".
En cualquier caso, Pasabán, que acaba de pasar unos días en Nueva York, insiste en que tiene sus raíces en su tierra, el País Vasco, donde desde muy pequeña sus padres la llevaban al monte o de camping, "algo que enriquece y transmite muy buenos valores".
Pasabán disfruta trabajando en formación empresarial como asesora en estrategias de liderazgo y creación de equipos, algo fundamental en la montaña y que se puede extrapolar a otras facetas de la vida.
Explicó, por ejemplo, que lo que más valora de sus compañeros de expedición es "que sean buenas personas" y que sean conscientes de cuáles son sus objetivos y su función dentro del equipo.
"Pasamos fuera de casa dos meses 24 horas al día en condiciones extremas, así que también es importante que el compañero sea muy comunicativo, tenga empatía con el resto y sepa escuchar y entender lo que le pasa al otro", detalla Pasabán, quien, pese a la multitud de situaciones de convivencia muy difíciles en que se ha visto envuelta, reconoce que en la vida diaria no es fácil vivir con ella.
Tras tanto años consagrados a la montaña, Pasabán desea ahora centrarse más en su vida personal -que "es un poco desastrosa, después de diez años en los que he dejado muchas cosas de lado"- e incluso establecer un nuevo "campo base" y crear una familia.
Antes de abrir esa etapa, el 4 de abril hará una nueva aproximación al Everest, al que intentará encaramarse sin ayuda de oxígeno artificial, ya que es el único "ochomil" en que lo utilizó (como hace el 98% de quienes lo coronan) porque era el primero y "no tenía muy claro cómo se funcionaba a esas alturas", explicó a Efe.
"Soy del País Vasco, pero no de Bilbao", bromeó. "Fue el 23 de mayo de 2001, era mi primer ''ochomil'', pero ahora sé cómo funciono y que se puede subir al Everest sin oxígeno", apuntó la alpinista.
De cumplir su meta, Pasabán cerraría magistralmente un ciclo de diez años en el habría logrado coronar todos los ''ochomiles'' del mundo sin ayuda de oxígeno artificial.
Incluso, si los astros se alinean -y sobre todo lo permite la meteorología-, la alpinista podría hacer cumbre el 23 de mayo de 2011, justo una década después de haberlo hecho por primera vez y haberse bautizado en el grandioso mundo de los ochomiles.
Fuente: as

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