13 may. 2011

Proyecto Base Los Andes


Volar fue, es y será el sueño de muchos. En el pasado se reflejó en la construcción de aviones y, como olvidarlo, en superhéroes con esa poder tan especial que les permitía estar más cerca del cielo. Más terrenal, los paracaidistas pueden convivir por algunos segundos con esa sensación y ese es el caso del chileno Julio Muñoz, quien a sus 37 años se valió de una moto de 450 centímetros cúbicos y una rampa ubicada a 4.000 metros de altura para realizar un salto al vacío y protagonizar una caída de unos mil metros de altura en plena Cordillera de Los Andes.

El osado salto, denominado "Proyecto B.A.S.E. Los Andes", se realizó el pasado sábado en el sector Loma Rabona, ubicado en el cerro El Plomo de los Andes chilenos. No fue nada sencillo, sobre todo por la inversión de unos 106.000 dólares que costó el proyecto. "Es lo más mediático que he hecho. Y dentro de las cosas espectaculares, ésta ha sido, sin duda, la más espectacular", confesó Muñoz a la Agencia EFE, para quien lo más complicado del proyecto no fueron los riesgos asociados al salto, sino la financiación y la logística.

El "Proyecto B.A.S.E. Los Andes" contó con la participación de 25 personas, las necesarias para poder colocar la rampa, de media tonelada de peso, a unos 4.000 metros de altura, una maniobra que necesitó del apoyo de tres helicópteros. "Dos meses demoramos en preparar y montar todo, en desarrollar la rampa, en tener el paracaídas con los logos. Fue una buena preparación. Siempre me sentí muy cómodo con la gente que trabajó", aseguró el paracaidista, que filmó todo con doce cámaras digitales, un par de ellas enganchadas en su casco y sus zapatillas, con las cuales luego se confección el video que se puede ver en esta nota.

"Iba concentrado, más bien divirtiéndome en el camino a la rampa, regulando la velocidad en la moto. Y ya cuando salgo de la rampa y estoy volando, estoy en medio, en donde realmente me siento cómodo, que es en el aire. La salida de la rampa fue natural, y el vuelo, algo cotidiano para mí", detalló el paracaidista, que tiene muchos otros proyectos para difundir la actividad en Sudamérica: la próxima parada ya tiene lugar: el cañón de Colta en Perú, uno de los más profundos del mundo. "Se trata de volar de distintas formas, todas muy controladas, que es lo que me gusta. Mientras estemos volando, todo irá bien", confió.

Fuente: Clarin.com

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