2 jul. 2011

Ramón


Volviste a ser el primero. Injustamente. Demasiado pronto. No estábamos preparados para esta carrera y tú nos diste una lección de entereza. Sabías ganar, y también perder.
Me sobran ya los recuerdos de las quedadas, de las carreras, de aquellos Aquilianos y de la “Subida al Naranco” en la que me hiciste de “liebre".
 Me faltan aún mil carreras, cientos de comidas y decenas de cervezas que ya no tomaremos. Y esas conversaciones siempre enriquecedoras, los objetivos que nos motivaban mes tras mes, los consejos que siempre eran bienvenidos y aquellos planes de entrenos que siempre llevabas en la mochila.
Ya me sobra, Ramón, la ilusión con la que esperaba aquellos sábados  cuando organizaste el equipo, sumando semana a semana compañeros al grupo.
Me faltan las palabras que no surgen para expresar unos sentimientos que no reconozco.
Ahora me falta, Ramón, el compañero de las marcas, de las risas y de los buenos momentos.
Volveremos a encontrarnos cada vez que corra por el Naranco, por los caminos que tú nos descubriste, en las fuentes en que bebíamos y en el barro que pisábamos cuando entrenábamos en invierno.
Volveremos a encontrarnos algún día, quizás, para correr y no parar, en un lugar donde no existen las distancias, ni las lesiones, ni los dolores.
Voveremos a encontrarnos Ramón.

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