26 sept. 2009

Fugas en el Lago Ercina

El Comercio


El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) iniciará la próxima semana los trabajos para la reparación del dique de cierre del lago de La Ercina , uno de los conocidos lagos de Covadonga, para evitar fugas aparecidas en el mismo a lo largo del pasado inverno. Estos trabajos suponen una inversión de 102.000 euros y serán ejecutados por la empresa pública TRAGSA, con cargo al Plan E.
Fuentes del Ministerio informan de que los trabajos, que durarán algo más de un mes, implicarán bombear el agua de la zona de actuación, ya que aunque se ha esperado al mes de septiembre, este año los grandes aportes de agua no han permitido un descenso excesivamente llamativo del lago. También se tendrá que retirar, con una mini-retro, el légamo que cubre el paramento del dique en la zona afectada, y está prevista la utilización de cementos especiales de fraguado bajo el agua para el sellado de las fracturas existentes. Estas obras serán dirigidas y supervisadas por técnicos del Parque Nacional de los Picos de Europa e implicarán la adopción de especiales medidas de seguridad para los trabajadores.
El dique, situado en la zona Sur del lago, está prácticamente soterrado, destacando muy poco sobre el nivel actual del terreno. Fue construido en el año 1905 sobre un fondo de elementos gruesos, lo que ha propiciado diversos episodios de fracturación y aparición de fugas, que alteran el equilibrio de unos aportes y unas pérdidas que hacen que, en años con unas condiciones climáticas más o menos normales, el nivel del lago descienda unos 20 centímetros al final del período de estiaje veraniego, respecto de su cota de máximo nivel.
El último de dichos episodios, propiciado por la enorme presión a la que se vio sometido el dique como consecuencia de las lluvias torrenciales de octubre del 2005, implicó la necesidad de un estudio geotécnico especial y la unificación de criterios científicos con respecto a la intervención a realizar, que se plasmaron en los trabajos de impermeabilización de aquel verano.
El lago de La Ercina , en su conformación natural, presenta una superficie de aproximadamente la mitad de aquella con la que hoy se le conoce, en base a haber sido recrecido con aquel dique a principios del siglo XX, durante la explotación de las minas de Buferrera, con la finalidad de poder utilizar su agua en los procesos de lavado del mineral extraído de dicha explotación.
Su futuro
Hay que recordar, de todas formas, que el lago está condenado a desaparecer con el tiempo. El carismático espacio natural que recibe la visita de cientos de miles de personas cada año se asienta en una depresión donde los sedimentos depositados en el fondo han corregido la natural filtración de la roca, permitiendo el estancamiento del agua. Pero ese proceso, al igual que sucede en muchos otros lagos, no suele tener marcha atrás.
Así, los sedimentos y nutrientes siguen llegando al lago a través de los arroyos circundantes provocando el crecimiento de algas y otros seres vivos que, cuando mueren, también se depositan en el fondo. El lago pierde entonces profundidad y acaba convirtiéndose en una zona pantanosa. Eso sí, en los lagos de alta montaña este proceso es lento, pero cualquier fuga podría acelerarlo con el consecuente daño a la flora y fauna de sus orillas.
El Comercio

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