6 abr. 2011

El Kangchenjunga espera a Rosa


El Kangchenjunga, el mismo coloso que la surcoreana Oh Eun-Sun juró y perjuró haber ascendido para ganar la carrera a Edurne Pasabán y convertirse en la primera mujer en coronar los catorce ‘ochomiles’, constituye el nuevo reto al que se enfrentará la alpinista canguesa Rosa Fernández en los próximos dos meses.
La tercera montaña más alta del planeta y, en los últimos tiempos, la que podría considerarse la montaña de la ‘discordia’ por toda la polémica creada en torno al ficticio ascenso de Miss Oh, desmontado posteriormente por la falta de fotos evidentes que constataran su gesta, es el destino elegido por la deportista asturiana para hacer de este ‘ochomil’ el quinto de su palmarés tras el Everest (8.848 metros), K2 (8.611), Lhotse (8.300) y Gasherbrum II (8.035).

El Kangchenjunga o también conocido como Los cinco tesoros de las nieves porque “cinco de sus cumbres sobrepasan los 8.000 metros de altitud”, explicó Rosa Fernández, es una de las montañas más temidas por su “complejidad técnica” de escalada. “Algunas como el Manaslu o el Annapurna son conocidas por el gran riesgo de avalanchas que existe a determinada altura, pero en el Kanchenjunga “la mayor dificultad la representa la propia montaña”.
No hace falta echar la vista muy atrás para encontrar ejemplos que testifiquen las adversidades que muchos montañeros han padecido en su intento por coronar esta cumbre. ¿Quién no recuerda aquellas imágenes de Al Filo de lo Imposible en donde Edurne Pasabán regresaba exhausta al campo base después de un complicadísimo descenso? La propia deportista tolosarra, la primera mujer en hollar los catorce ‘ ochomiles SSRq , reconoció posteriormente que de no haber sido por la ayuda de sus compañeros se habría quedado en aquella montaña para siempre.

Rosa Fernández recuerda lo mal que lo pasó Pasabán entonces y también las opiniones de otros compañeros, como Juanito Oiarzabal, para quienes el Kangchenjunga es una de las montañas más complicadas a la par que impresionantes. Pero, sin duda, la vivencia que más ha sobrecogido a la asturiana y que más ha determinado, incluso, su pasión por este deporte es la de la montañera polaca Wanda Rutkiewicz, considerada la mejor alpinista del siglo XX y fallecida en 1992 mientras escalaba, precisamente, el Kangchenjunga. “Siempre me gustó seguir sus éxitos. Me parecía muy loable que una persona, ya cerca de los cincuenta años, no tuviera ningún tipo de reparo en seguir enfrentándose a semejantes retos. Me identifico mucho con ella”.
La deportista asturiana se encuentra ahora camino de Ramche (4.615 metros), a donde viaja después de haber llegado a Katmandú. Allí empezará su primer periodo de aclimatación mientras espera la llegada de su compañero de expedición, Óscar Cadiach, a quien conoció el año pasado cuando ambos intentaban llegar a lo más alto del Manaslu. Fue entonces cuando nació la promesa de volver al Himalaya juntos y resarcirse del fallido intento de cumbre en 2010 a causa de la mala climatología.
El elegido es el tercer coloso del mundo por detrás de Everest y de K2, una montaña “más apartada”, a la que ascenderán por su cara Sur. La intención es conseguir el reto sin ayuda de oxígeno, aunque el objetivo principal es llegar a cumbre y “fotografiarla” para satisfacción de Elisabeth Hawley, la popular notaria del Himalaya que frustró el sueño de Miss Oh.
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