17 ene. 2010

Por la Senda del Oso



Ayer sábado nos reunimos en Trubia para hacer la "tirada" larga de la semana.
Planeamos 26 kilómetros por terreno llano y a ritmo ligeramente superior al que teóricamente vamos a hacer en el Maratón.

Así pués quedamos en el tanatorio de Trubia -menudo sitio...- y tras unas pequeñas disquisiciones sobre el atuendo a emplear, nos ponemos en marcha.


La Senda del Oso es una pista para caminantes y cicloturistas realizada sobre la antigua caja de un ferrocarril minero, utilizado hasta 1963 para el transporte de la producción de las minas de Quirós desde el pueblo quirosano de Santa Marina hasta la localidad ovetense de Trubia. En Caranga de Abajo (Proaza) se unía con un ramal que arrancaba de Entrago (Teverga), construido posteriormente para dar salida a los productos de las explotaciones mineras teverganas. Los iniciales promotores del ferrocarril de Trubia a Quirós, fracasados otros proyectos más ambiciosos, deseaban convertirlo en herramienta fundamental para la explotación a gran escala de la rica cuenca quirosana. La idea era aprovechar la ventajosa conjunción de mineral de hierro y carbón para establecer un complejo siderúrgico, con hornos altos en Quirós y una fábrica de laminación en Trubia, proyecto en el que el ferrocarril era pieza capital dados los inexistentes medios de comunicación de la zona. Las dificultades que afectan a la empresa promotora, la Compañía de Minas y Fundiciones de Santander y Quirós, impiden que el proyecto alcance los objetivos previstos. Fundada aquélla en 1868, tras un periodo de malos resultados en los que las producciones estaban muy alejadas de las iniciales previsiones, la compañía pone en subasta sus propiedades, que son adquiridas por Fábrica de Mieres en 1888, quedando desde entonces las instalaciones como mero anexo de las de esta empresa.


Más o menos tratamos de llevar un ritmo ligeramente por debajo de 5 minutos el kilómetro, sin pasarnos mucho, ya que el grupo es heterogéneo, y los intereses atléticos variados.
Siendo un recorrido muy agradable y bonito, no es esta la mejor época del año para disfrutar y descubrir los encantos de la zona. En invierno, ya se sabe, la naturaleza está dormida. Árboles y animales toman fuerzas para el despertar de la primavera y ahora los colores grises y apagados son la tónica general.

Cruzamos varias veces el río Trubia, la primera vez en San Andrés, para continuar al lado de la As-228, hasta Villanueva, donde volvemos a la margen izquierda del río, atravesando un puente de piedra y cruzando el pueblo de casas tradicionales, con hórreos y paneras.


Desde esa fecha, con diversos altibajos, el ferrocarril se utiliza sobre todo para la extracción de carbón y mineral de hierro de Quirós y Teverga, mientras que las instalaciones fabriles de Quirós y Trubia son, por su parte, desmanteladas poco a poco aprovechando algunos elementos para la factoría mierense. El transporte de viajeros, a pesar de las solicitudes de los pueblos atravesados, nunca se llevó a la práctica, pese a que, de alguna manera, existía la obligación legal de prestar este servicio.
Diversos problemas legales, la notoria obsolescencia de las instalaciones y el declive de la minería en la zona, siempre de importancia secundaria respecto a otras cuencas asturianas, implicaron el cierre de la línea en los primeros años sesenta. A pesar de tratarse de una línea nunca excesivamente boyante, en sus casi ochenta años de vida permitió un desarrollo, si bien limitado, de la minería de Quirós y Teverga, y resultó especialmente útil además de a su propietaria, Fábrica de Mieres, a otras empresas que explotaban minas en la zona y que se servían de la línea en régimen de peaje.


A los pocos metros volvemos a cruzar el río, esta vez por un puente metálico, que se pandea ostensiblemente a nuestro paso. Vemos a los osos del cercado que se supone deberían estar invernando, pero la buena y segura alimentación así como la ausencia de preocupaciones hacen cambiar la biología de estos plantígrados.
Los que no seaís de Asturias y os preguntéis ¿De que coño porras habla este tío de osos ?, podeis conocer un poco de este tema acá.


Ya tenemos a la vista la tubería de agua que alimenta a la central eléctrica de Proaza, diseñada por Vaquero Palacios. Este pueblo es nuestro punto medio, 13 kilómetros. Damos la vuelta y ya en el retorno nos empezamos a tomar la cosa más en serio.


La línea arrancaba de Trubia, en la Fábrica de Quintana, cerca de la estación del ferrocarril de Asturias-Galicia-León (después Norte), y tras atravesar la vega de Trubia, pasaba por Villanueva cruzando en varias ocasiones el río y llegaba a Proaza. Seguía hasta el pueblo de Caranga, donde la estribación montañosa se atravesaba por diversos túneles hasta llegar a Bárzana y a su punto final en Santa Marina. En Piedras Juntas (Caranga) nacía el ramal que a primeros de siglo construyeron las Minas de Teverga para dar salida a sus producciones hacia Trubia. De esta manera, el ferrocarril tuvo finalmente la forma de una «Y» con base en Trubia y finales en Santa Marina (Quirós) y Entrago (Teverga).
El ferrocarril contó con diversos puentes, construidos primero en madera y después metalizados, y diversos túneles, muchos en roca viva. Destacan las importantes obras de fábrica que tuvieron que ejecutarse para superar la difícil orografía de la zona. A pesar de ello, el trazado, especialmente en el ramal de Quirós, siempre fue muy tortuoso, con curvas muy cerradas y empinadas rampas que dificultaron sobremanera la explotación.
Empezamos a poner ritmo a la carrera, siempre en torno a 4:40. La intención es hacer los últimos cinco a 4:30.
Buen ritmo. Hacemos un grupo capitaneado por Murias y seguido de Manolo, Fernando, Francisco y el que escribe. Julito, César y Pablo se toman la cosa con más calma, no tienen prisa. Vienen a disfrutar.
Murias le empieza a dar caña y ya estamos en 4:30. ¡¡¡Aún faltan 10 kilómetros !!!. Manolo trata de mantener el paso y se coloca a mi siniestra, pero por poco tiempo, no aguanta. Murias se aleja y de momento el resto de personal mantenemos el tipo.


El ferrocarril comienza a prestar servicio en 1884, usando cuatro pequeñas locomotoras de vapor de la casa belga Saint Leonard y pequeños vagones, en su mayoría construidos por la propia empresa en la fábrica de Quintana. En 1892 llega una máquina francesa de cuatro ejes sistema «Mallet», verdadera rareza que no daría el resultado esperado. Los últimos refuerzos en la tracción son de la época de la I Guerra Mundial cuando se adquieren máquinas estadounidenses. Por su parte, Minas de Teverga utilizó máquinas alemanas, americanas y dos locomotoras suizas de segunda mano.
Es de destacar que este ferrocarril constituyó, según los datos a nuestro alcance, el primero de España en el ancho de vía de 750 mm, después bastante común para ferrocarriles secundarios e industriales. Además, era el más largo de Asturias entre los de su tipo. También resulta de gran interés su entorno físico, sin duda realmente espectacular.
Quedan 4 kilómetros. Ya llevamos un buen rato a 4:15. Manolo se descuelga, Fernando le acompaña y Francisco aún sigue. Yo estoy sufriendo, es demasiado fuerte para mí. ¡¡Si yo lo único que pretendo es acabar el Maratón de Barcelona !!. A falta de 3 kilómetros miro hacia atrás y veo que Murias y yo vamos solos, aunque él unos metros por delante.
Ya queda muy poco. Es cuestíon de concentración. De mantener la respiración de forma correcta y de aguantar el sufrimiento, cosa que poco a poco voy dominando. Las piernas responden perfectamente y eso que el día anterior estuve haciendo series. La respiración aún lejos de ser agónica, se hace más fatigosa. 4:10 el kilómetro. Hay que darlo todo y llegar vacío. Los últimos metros sí son agónicos y en completa anaerobia. ¡Así se acaba un entrenamiento!
La idea de la transformación de la vieja plataforma ferroviaria en «senda verde» fue de un grupo de cicloturistas gijoneses; ellos expusieron su proyecto al gobierno del Principado de Asturias, que lo consideró interesante, convirtiéndose éste y la Mancomunidad de los Valles del Trubia en sus impulsores.


Eva, que había dado la vuelta un poco antes del cercado nos esperaba, como siempre risueña. Al poco llega Francisco, quejándose de los años - no sé si de los que tiene o de los perdidos por esos tugurios que despachan bebidas alcohólicas-. Más lejos y con síntomas de decrepitud total Manolo - quién diría que ya lleva 6 maratones en sus espaldas...-. Fernando, futuro maratoniano en Roma 2010, llega planteándose seriamente que tiene que hacer más kilómetros. Julito, como un campeón, a su ritmo.
Pablo y César cierran la comitiva entrando en "meta" sonrrientes y felices.
Ya tenemos planes para el sábado que viene.
Fuentes y más información: Vivirasturias, Fundación oso de Asturias

3 comentarios:

  1. Felicidades una vez más Guto, excelente crónica, y además dejando en buen lugar a todos los participes, lo que en algunos casos se me antoja harto dificil, Un abrazo. JOSE MURIAS

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  2. Bueno... Tenemos ahí al Manolo, oveja negra donde las haya...

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  3. Pues para que tu objetivo sea ser finisher del maratón de Barcelona, el ritmo de tu tirada larga es espectacular. ¿Debieras plantearte objetivos mas ambiciosos!
    Encanado de ocnocerte.
    un saludo.

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